10 maneras de vivir la auténtica Ibiza en verano

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Si hubiera que definir Ibiza mediante un solo adjetivo sería “camaleónica”. La isla se adapta a los biorritmos de cualquier persona y siempre otorga aquello que el viajero anhela. Solo hay que saber dónde buscarlo. Sin renunciar a sus paisajes más emblemáticos, proponemos un viaje a la Ibiza más auténtica y apacible, a través de 10 experiencias que se disfrutan intensamente. Incluso en pleno agosto.

1. Platges de Comte

Nadie debería abandonar Ibiza sin bañarse en las aguas cristalinas de esta playa, con un mar de islotes en el horizonte. Consta de cuatro zonas de baño. Las centrales son las más concurridas, pero la primera, conocida como Racó d’en Xic o Cala Escondida –por el chiringuito de su orilla–, es más tranquila, al igual que la zona del embarcadero, al final.

Racón d’En Xic, en Platges de Comte.

2. Pla de Corona

El altiplano de Santa Agnès, famoso por sus almendros en flor, merece una visita en cualquier época del año. Cabe bordear el llano, asomarse al acantilado para contemplar los islotes de Ses Margalides y comer una tortilla en el colmado-bar Can Cosmi, en la plaza.

3. Artesanos en Sant Joan

Ibiza es isla de mercadillos y algunos, como el de Las Dalias, resultan simplemente espectaculares. Sin embargo, los domingos por la mañana, en el pueblo de Sant Joan de Labritja, al norte, se celebra un mercadillo donde solo tienen cabida artesanos y productos del campo. Es más pequeño, hay conciertos y se disfruta con más calma.

4. Atardecer en Cala d’Hort

Esta playa mítica, por la presencia del imponente islote de Es Vedrà, es de obligada visita. Especialmente al atardecer, en los acantilados anteriores a la playa, donde se disfruta un crepúsculo inolvidable, aunque sea sin música.

5. Chiringuitos de pescado

Si hay algo que diferencia a Ibiza de otros destinos mediterráneos es la posibilidad de comer un arroz o un pescado fresco en una pequeña cala, con los pies hundidos en la arena. Restaurantes como los que hay en Cala Carbó, Es Torrent, Cala de Sant Vicent, Canal d’en Martí o Cala Xuclar, entre otros, constituyen magníficos ejemplos.

Es Cavallet.

6. De baluarte en baluarte

Las murallas de Ibiza, declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1999, constituyen una de las fortalezas renacentistas mejor conservadas del Mediterráneo. Sus calles y plazas, en la parte baja, son un hervidero, pero recorrer todo su perímetro a través del adarve y los baluartes, al atardecer o incluso de noche, supone disfrutar de una experiencia inolvidable y solitaria.

7. Sant Carles y su costa

Esta zona del este es singularmente apacible y acumula numerosas playas de agua transparente y turquesa. Entre ellas, Cala Nova, Pou des Lleó, Cala Mastella, Cala Boix… Con parada en el pueblo, para admirar su iglesia y disfrutar de una copa de licor casero de hierbas ibicencas en Ca n’Anneta.

8. Rincones de Ses Salines

El único parque natural de Ibiza alberga algunas de las playas más extensas  y concurridas. Para disfrutarlas con cierta quietud, hay que buscar sus maravillosos recovecos. En Ses Salines, más allá del chiringuito Sa Trinxa, en dirección a la torre de Ses Portes, hay una sucesión de rincones entre rocas de arenisca tallada, donde se extraían sillares para la construcción de las murallas. La playa de Es Cavallet, asimismo, siempre está medio vacía porque solo se puede estacionar en un parking muy pequeño. La solución, llegar a primera hora o disfrutarla al atardecer.

Balàfia, el poblado medieval de Sant Llorenç.

9. Balàfia

Este poblado medieval de Sant Llorenç constituye el mayor ejemplo de vivienda agrupada de la Ibiza antigua, donde prácticamente todas las familias vivían aisladas. Se trata de un conjunto de cinco casas, con dos torres de defensa, construidas con el sencillo y estético estilo arquitectónico local, a base de cal y piedra.

10. Música en vivo

Los renegados de la música electrónica tienen la opción de refugiarse en los locales que ofrecen conciertos y que frecuentan los isleños. La isla tiene una población de músicos insólita, procedentes de todas partes del mundo. Hay que escucharlos en el colmado-bar Can Jordi y Racó Verd (Sant Josep), Boulevard (Sant Antoni), Can Rock (Cala de Bou) o Malanga Café (Ibiza), entre otros.

Xescu Prats | Periodista

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