Delfines y ballenas, compañeros de viaje

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El Mediterráneo es un mar pequeño, casi cerrado, con unas características únicas que permiten que habiten un gran número de especies animales y vegetales. Los cetáceos son los grandes mamíferos del mar y, con paciencia e interés, se pueden observar durante un viaje en barco.

El cetáceo que se divisa con más frecuencia y facilidad –jugando en la proa o haciendo surf en la popa de los ferries– es el delfín listado, que se ve sobre todo mar adentro. La siguiente especie más observada es el rorcual común, la segunda ballena más grande del mundo. Sus soplidos de hasta dos metros de altura se pueden observar a grandes distancias, sobre todo en primavera y otoño, cuando migran del Mar de Liguria al Atlántico o viceversa.

El delfín mular, muy conocido gracias a las películas de Flipper, suele observarse cuando estamos más cerca de la costa. Uno de los más raros de observar, a pesar de su nombre, es el delfín común.

Los secretos de una buena observación

En general, las épocas del año más favorables para los avistamientos de cetáceos son la primavera y el verano, con un pico en otoño. Para realizar una buena observación tenemos que equiparnos con unos buenos prismáticos unas gafas de sol, gorra y protector solar. Y, lo más importante, armarnos con mucha paciencia. Para las observaciones con fines científicos, se utiliza además una guía de cetáceos para la identificación y una cámara para tomar fotografías. Además, los avistamientos se registran con la indicación de la hora y la posición exacta (gracias al GPS).

El mejor punto de observación es un lugar elevado, procurándonos un amplio campo de visión. Por ejemplo, la cubierta superior, en algún lugar bien protegido del viento. Es conveniente consultar previamente el estado de la mar, ya que con mar llana tenemos buenas posibilidades de hacer excelentes avistamientos, pero con marejada, las crestas de las olas nos confundirán. Hay que recordar que, aparte de cetáceos, también podemos disfrutar de la observación de aves marinas, atunes, peces voladores y otros peces, medusas y alguna tortuga. La paciencia y prestar atención son fundamentales. Y por último, hay que aprender a reconocer la morfología y el comportamiento de las diferentes especies, ya que no veremos el cuerpo entero del cetáceo, sino que la mayoría de las veces sólo veremos partes de su cuerpo. Hay que fijarse en el tipo de aleta, la forma de la cabeza, del lomo, el tipo de soplido o salpicadura…

El Proyecto Diversitat Marina

El proyecto Biodiversitat Marina, que lleva a cabo ECOIMA junto con la Fundació Baleària, está formado por un equipo de observadores profesionales, con la colaboración de más de 30 voluntarios. Desde junio de 2012, se realizan como mínimo dos salidas al mes a bordo de los ferries de Baleària que cubren los trayectos entre Barcelona y las Baleares.

Estudios como éste permiten obtener datos y resultados y así conocer mejor las especies que habitan nuestras aguas, sus migraciones y distribución para poder conservar un ecosistema sano y lleno de vida.

Artur Degollada, Jordi Faus, Ana Mira y Laura Oller | Equipo Associació Biodiversitat Marina

 

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