Dénia y Xàbia, entre el mar y la montaña

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El turismo, principal motor económico de las poblaciones de Dénia y Xàbia, se ve favorecido por un enclave que comparte un parque natural de montaña y una costa con algunos de los fondos marinos más ricos del Mediterráneo.

Casco histórico de Dénia (autor: Jorge Fontestad)

Casco histórico de Dénia (autor: Jorge Fontestad)

El casco histórico de Dénia –nombre dado por los romanos en honor a su diosa Diana– se desarrolló alrededor del castillo, y aunque fue gravemente dañado en la guerra de Sucesión, todavía conserva sinuosas calles que recuerdan su pasado medieval.

Al otro lado del macizo del Montgó encontramos Xàbia. Su casco histórico se construyó a dos kilómetros del mar, amurallado para defenderse de los piratas, y el encanto de sus callejuelas muestra su configuración medieval.

El Montgó desde el castillo de Dénia (autor: Jorge Fontestad)

El Montgó desde el castillo de Dénia (autor: Jorge Fontestad)

El cabo de Sant Antoni es la estribación final del Parque Natural del Montgó. Desde sus miradores, al borde de acantilados de hasta 150 metros de altura, se divisa un paisaje extraordinario del litoral alicantino: el verde de los pinares, el azul del mar y el rojo de los amaneceres que en días claros dibujan la silueta de la isla de Eivissa.

Fuera del Parque Natural, los amantes del ciclismo o de la hípica disponen de una vía verde en Dénia que transcurre por el paisaje agrícola propio de la zona: campos de naranjos, viviendas rurales y casas señoriales en parcelas ajardinadas; y en Xàbia, una extensa red de rutas por las que recorrer otros parajes montañosos, miradores y parques municipales dispersos entre las urbanizaciones.

Bahía de Jávea desde el Cabo de San Antonio (autor: Jorge Fontestad)

Bahía de Jávea desde el Cabo de San Antonio (autor: Jorge Fontestad)

Pero ambas poblaciones son inherentes al mar, y a lo largo de sus 50 kilómetros de costa se alternan playas, calas, acantilados, cuevas submarinas, puertos, riscos, rocas, y hasta dos islas, cuyas aguas azules y transparentes invitan a disfrutar de un sencillo baño o a practicar alguna actividad náutica. El turismo familiar dispone de playas con servicios, la del Arenal en la bahía de Xàbia o la de Les Marines en Dénia, con arenas finas donde los más pequeños pueden construir castillos y nadar en sus aguas poco profundas.

Playa de les Rotes, en Dénia (autor: Jorge Fontestad)

Playa de les Rotes, en Dénia (autor: Jorge Fontestad)

Aunque quizá el tesoro más valioso se encuentre bajo el mar: a los pies del cabo de Sant Antoni, la Reserva Marina alberga un ecosistema protegido por su alto interés biológico. Los submarinistas encontrarán campos de posidonias y rocas tapizadas de alga roja, hábitat de pulpos, doradas, meros, corvinas o morenas.

La gastronomía de mar es otro de los grandes atractivos. La gran mayoría de restaurantes están especializados en arroces y pescado.

Arroz a banda (autor: Jorge Fontestad)

Arroz a banda (autor: Jorge Fontestad)

El plato más popular es el arroz a banda, una receta con sabor marinero cuyo origen procede de los barrios humildes de pescadores, y llamado así porque el arroz se sirve a parte  (a banda) del pescado. Pero el producto más exclusivo es sin duda la gamba roja de Dénia. Su calidad y sabor, junto con su dificultad de captura, justifican su elevado precio.

Autor | Jorge Fontestad 

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