Eivissa sin zonas VIP

Brújula  /   /  By Comunicacion

Eivissa es el paraíso del glamour. Discotecas, beach club, megayates… La isla atrae a famosos, multimillonarios y gente de todo el mundo que desea experimentar su ambiente selecto y universal. Existe, sin embargo, otra isla sin reservados ni zonas VIP, rústica, auténtica y que fluye al ritmo de Neil Young en vez de al de David Guetta. Proponemos una inmersión de fin de semana por la némesis de la Eivissa cool.

Que Eivissa acoja el restaurante más caro del mundo ya lo dice todo. Se llama Sublimotion y ofrece una experiencia tecno-gastronómica a 1.700 euros el cubierto. Se ubica en Platja d’en Bossa, donde proliferan múltiples hoteles y beach club de moda. Sin embargo, la isla, pese a sus reducidas dimensiones, posee una extraordinaria capacidad camaleónica y se adapta a las necesidades de cada persona. Mientras una parte sustancial de los viajeros aterriza con ansia de discotecas y exhibicionismo, otros anhelan la Eivissa de siempre; una isla sin protocolos donde potentados y mochileros se confunden.

Día 1

10:00h Rincones escondidos de Ses Salines

Este Parque Natural ofrece uno de los paisajes excepcionales de la isla. Sus estanques de la sal, explotados desde los fenicios, se ubican junto a playas famosas, como Ses Salines y Es Cavallet, pero también rincones solitarios como Sa Sal Rossa o la costa recortada próxima a la torre de Ses Portes. Merece la pena explorar sus caminos y vivir esta Eivissa solitaria a pocos metros de la más popular.

Can Jordi (autor: Sergio G. Cañizares)

14:00h Concierto en Can Jordi

Can Jordi Blues Station es en realidad un colmado-bar de carretera centenario que, en la última década se ha erigido en epicentro de la música en vivo para los grupos locales. Viernes y sábado su terraza ofrece conciertos con una atmósfera insuperable. Una parada obligada para experimentar el concepto de la ‘Eivissa auténtica’ en toda su magnitud.

20:00h Atardecer en Cala d’Hort

Frente al yin de los crepúsculos multitudinarios a ritmo de DJ en Ses Variades o Platges de Comte, nada como buscar el yang en los soberbios acantilados de Cala d’Hort, donde el cielo se enciende junto al islote de Es Vedrà, el más imponente de Eivissa.

22:30h Sardinada

El Aquarium de Sant Antoni ocupa una cueva natural, antiguo criadero de langostas. En verano sirve monumentales sardinadas junto al mar, acompañadas de la tradicional ensalada payesa de patata.

24:00h De copas por el puerto

Los bares del puerto mantienen la atmósfera de mestizaje de la Eivissa de siempre. Basta con sentarse en cualquier terraza y contemplar la fauna que se congrega. Imprescindible atravesar la calle de la Virgen y tomar algo en el Teatro Pereyra: jazz en vivo y un eslogan que presume de no tener reservados ni zonas VIP.

Día 2

Bar Cas Campaner (autor: Sergio G. Cañizares)

11:00h Desayuno en Cas Campaner

Una de las tabernas donde el tiempo parece haberse detenido. Perdida en el campo de Sant Llorenç, junto a un camino poco transitado, con una desvencijada tienda anexa y una colección de utensilios antiguos colgados del techo. El vecindario es de lo más pintoresco.

12:00h Visita al mercadillo de Sant Joan

El mercadillo de los domingos por la mañana, en Sant Joan, atrae a auténticos artesanos, muchos de ellos habituales del mercadillo de Las Dalias. También hay música en vivo y buen ambiente.

15:00h Pescado con salmorra en Salvadó

Este restaurante aguarda en una apacible cala de pescadores. Es un local rústico, con mesas corridas, donde se sirve auténtica cocina marinera. La salmorra de pescado es una de sus especialidades, con arroz a banda de segundo.

17:00 h Baño en Sa Punta des Llaüts

Basta bordear un pequeño cabo para alcanzar la cala pedregosa y bellísima de Pou des Lleó y, a continuación, el recodo de Sa Punta des Llaüts, con tres monolitos que emergen en mitad del agua y un puñado de casetas varadero. No hay mejor baño de despedida.

19:00h Unas hierbas en Ca n’Anneta

Su licor de hierbas es famoso desde los años sesenta. Los hippies que vivían por Sant Carles lo consideraban su punto de encuentro. Hoy mantiene idéntico decorado y viandas, incluido el destilado casero, que viene a ser como pegarle un trago al bosque.

21h Paseo nocturno por las murallas

La fortaleza renacentista de Eivissa (siglo XVI) compone un escenario particularmente romántico, que además ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. Salvo la Plaça de Vila –nada más acceder al recinto, repleta de restaurantes–, destaca por la tranquilidad que reina en sus plazas y callejuelas. Merece la pena seguir el trazado del adarve y los baluartes, al anochecer, mientras se sobrevuela la ciudad casi en soledad. Sus rincones de piedra y sus miradores hacia el puerto y Formentera ofrecen una postal en cada esquina.

Xescu Prats | Periodista

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