Escapada creativa a l’Empordanet

Brújula  /   /  By Comunicacion

Tocar el barro, moldear la arcilla, vivir la cerámica con nuestras propias manos fabricando un objeto único bajo tutoría de un artesano de reconocida trayectoria. La ceramista Annick Galimont lleva años ofreciendo este servicio en su pequeño y coqueto taller de la Bisbal d’Empordà, en el corazón de l’Empordanet  (Girona). Juegos de café y té, tarros, figuras singulares… entre la imaginación y el arte sólo media un puñado de fango. Así lo aprenden los nuevos turistas que cada semana visitan esta modesta alfarería con firma de autor. Es el ejemplo de un nuevo fenómeno, el turismo creativo, que alimenta a la vez la experiencia del viajero y las esperanzas de porvenir de la región.

De espaldas a la Costa Brava, allí donde se apaga el rumor de las olas y la brisa pierde su característico olor a salitre, encontramos esta pequeña región, franja interior de la comarca del Baix Empordà. Pueblos medievales y construcciones de piedra definen la idiosincrasia del territorio, tanto como su tradición artesana. Y es que cinco municipios de l’Empordanet -La Bisbal d’Empordà, Forallac, Cruilles, Corçà y Ullastret- albergan la mayor concentración de artesanos por metro cuadrado de Catalunya, con permiso de Barcelona.

Es la tercera región de España catalogada como ‘zona de turismo creativo’, tras la ciudad condal y Eivissa; un nuevo concepto de ocio que comprende una exploración más orgánica del territorio; vivir el destino a través de la experiencia artística. Y l’Empordanet es terreno fértil en este tipo de maestrías. Los secretos artesanos, largo tiempo escondidos bajo cuatro llaves en el oscuro cofre de la tradición, son ahora compartidos para disfrute de viajeros de paladar sutil y ritmo calmado. En la actualidad, buena parte de las 32 empresas artesanas ofrecen visitas guiadas para conocer sus oficios y producir arte –o al menos intentarlo- bajo la guía y cobijo de sus menestrales.

Cuna del turismo creativo

Acabados en vidrio en colores amarillo-paja, rojos, verdes o azules caracterizan la auténtica cerámica de La Bisbal, una artesanía de referencia internacional en el corazón de la comarca. Nos lo explican autores como Francesc Cabrillana, quien propone un viaje guiado por los 30 años de historia de su taller, Ceràmica Yuma, con demostración en torno incluida. En el de las hermanas Puigdemont es posible trabajar la arcilla y hornear las piezas, mientras conocemos la larguísima tradición familiar sobre la que se asienta su oficio. Y en el de Josep Torres, famoso por la calidad de sus murales y grabados, el viajero tiene la oportunidad de pintar sobre piezas de cerámica. En el ecosistema artesano de l’Empordanet encontraremos planes para grupos, parejas y familias con niños, un museo de terracota de visita obligada y también vida más allá del barro: el espacio de Sana López enseña a construir joyas de plata; la costurera Neus Bahí ofrece talleres de creación textil tradicional; y ampliando el campo de acción, l’Espai Creatiu La Bisbal promete activar nuestro talento artesano, por muy adormecido que esté, para conseguir transformar en arte cualquier objeto que se nos ocurra.

Los paisajes de l’Empordanet, merecen por sí solos una visita.

Hasta 45 artesanos incluye el primer catálogo de empresas artesanas de l’Empordanet. Una guía de artistas locales que promociona estos oficios ancestrales y a sus profesionales como motor económico de la comarca. Municipios como La Bisbal comparten el prestigio como capital de la cerámica ampurdanesa con la declaración de ‘zona  de oficios singulares’. Porque hay ceramistas, sí, pero también anticuarios, joyeros, guarnicioneros, esparteros, forjadores… que continúan su arte al abrigo del comercio local, la exportación y, más recientemente, el turismo experimental o creativo.

Un destino más allá del barro

La tranquilidad de los meses de otoño es el momento ideal para descubrir las tradiciones de este entorno rural, lejos del bullicio del verano, donde la comarca sobresale como referencia de interior por un entorno rural y unos paisajes urbanos, que por sí mismos ya merecen una visita. Municipios tallados en piedra como Corçà o Peratallada exhiben con orgullo su pasado medieval, de la misma manera que Ullastret –debilidad del escritor Josep Pla en sus conocidos viajes por la región- lo hace de su tradición íbera: no en vano alberga las ruinas de la población prerromana más grande de la península.

Y alimentando todo ello, los beneficios de la deliciosa gastronomía ampurdanesa; cocina de platos caseros y productos locales, que celebra el bacalao en todas sus formas y reivindica la contribución del caracol en los guisos. Los ingeniosos postres de la región y el sabor de los vinos D. O. Empordà proporcionan sabores definitivos para comprender y digerir las esencias de esta comarca interior de raíces artesanas.

De la mesa al arte o del arte a la mesa. Sea como sea, si vamos a crear mejor hacerlo con la tripa llena.

Artículos relacionados

Con más de 320 días de sol al año, Almería y la costa de Cabo de Gata se convierten en un perfecto...

La costa más abrupta de Eivissa circunda el Área Natural de Es Amunts, que a su vez ocupa el tercio...

El pescado más fresco es el que no ha aterrizado en la lonja. En la misma barca, antes de que el...

Deja tu comentario