La laguna rosada

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A tan solo unos kilómetros, llegando en ferry de Baleària al puerto de Málaga, hay un mar escondido entre olivos. No tiene olas. Ni mareas. Tampoco barcos que surquen sus aguas. A cambio, ofrece una explosión de vida su superficie que pinta de color rosado el interior de la provincia de málaga. Es la laguna de Fuente de Piedra, que cada año se convierte en una especie de planta de maternidad para el flamenco rosado. Un nido comunitario para este singular ave que elige este rincón del sur para criar. Hay ya más de 8.000 parejas reproductoras en la zona, que se preparan para cuidar de sus polluelos.  

La laguna de Fuente de Piedra es la única zona húmeda temporal de Europa donde una gran colonia de flamencos se reproduce de forma regular. Tiene unos seis kilómetros de largo por tres de ancho. Es una vieja reminiscencia del Mar de Tetis, que hace cientos de millones de años inundaba lo que hoy es el valle del Guadalquivir. Es hermana de otros muchos pequeños humedales salados que aparecen y desaparecen con las lluvias en distintos puntos del interior de provincias como Sevilla, Córdoba o Jaén. Las precipitaciones tienen la clave en el milagro rosado: en años secos, el flamenco pasa de largo en su migración anual y cría en otros puntos del planeta. 

Para conocer mejor esta laguna malagueña, al flamenco rosado y al resto de habitantes del entorno, la Junta de Andalucía instaló ha años el Centro de Visitantes José Antonio Valverde. Posee unas preciosas vistas panorámicas. Desde allí parten también varios senderos que permiten acercarse al agua y ocultarse en puntos de observación de aves para disfrutar del espectáculo de los flamencos a muy poca distancia. Desde 1986 se han establecido en la Laguna de Fuente de Piedra 377.944 parejas reproductoras de flamencos y han nacido un total de 213.695 polluelos. 

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