Russafa de València, un jardín de cultura

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Russafa, uno de los barrios más tradicionales de València, es el último destino de artistas, diseñadores y vanguardistas, arrastrados por el pulso cultural que lo ha rescatado de la decadencia de décadas pasadas.

L’Eixample de finales de siglo XIX configuró su aspecto: calles rectangulares, arboladas, con fachadas eclécticas, modernistas y contemporáneas, escenario que propicia ese ambiente amable del que gozan los barrios populares. El pequeño comercio –en Russafa apenas hay franquicias– tejió una conciencia de barrio que favoreció espacios de intercambio cultural, seduciendo a artistas, músicos, diseñadores, arquitectos y galeristas, que entendieron la relevancia de establecer allí sus estudios y talleres.

Eventos como Russafart, Russafa Escènica, Circuito Bucles o MUV! son demostraciones explícitas de su dinamismo cultural, como las fallas –el barrio cuenta con tres comisiones de sección especial– lo son de su dinamismo social. Librerías y cafeterías, así como locales nocturnos de ocio ofrecen continuamente exposiciones, charlas, espectáculos y representaciones, atrayendo a un público desde todos los rincones de València.

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Muchas tiendas de ropa, regalos y curiosidades han adoptado la filosofía de la manufactura sostenible, en un lugar donde la multiculturalidad étnica es evidente: es el distrito que cuenta con más tiendas regentadas por inmigrantes extracomunitarios, y es esta diversidad una de sus señas de identidad. Por otro lado, los hosteleros han ampliado la oferta gastronómica de Russafa huyendo de las franquicias y en pro de una cocina sofisticada que engloba tanto el ámbito nacional como el internacional; más allá de la cocina mediterránea –València cuna de arroces– hay japoneses, mejicanos, suecos, argentinos, marroquíes… en locales de cuidado diseño que tratan de mimar al comensal. De hecho, la vida nocturna del barrio comienza en ellos para continuar en las terrazas de sus cafés y pubs.

Nada queda de lo que un día fueron jardines musulmanes, origen del nombre Russafa, y sin embargo, un recorrido por sus calles, su mercado y sus comercios resulta una experiencia placentera; efervescencia multicolor de un barrio de actualidad.

Autor | Jorge Fontestad 

 

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