Ceuta, a través de la cámara

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Por su luminosidad y belleza, los colores del cielo y su rico patrimonio cultural, Ceuta es una ciudad ideal para los amantes o aficionados a la fotografía. Allá donde miremos encontraremos un motivo para enfocar y captar imágenes con las que recordar su viaje. Aunque las posibilidades son múltiples, iniciamos esta ruta fotográfica en uno de los dos miradores de la ciudad autónoma, el de Isabel II. Situado en el monte García Aldave, desde este mirador podrán divisar toda la ciudad, el estrecho de Gibraltar e incluso parte de la costa marroquí. Un lugar idóneo para tomar imágenes también por la noche, ya que se aprecia la ciudad iluminada. Apenas a dos kilómetros  se encuentra la barriada de Benzú. Es el escenario perfecto para disfrutar de atardeceres de ensueño. En ocasiones, el cielo se enciende con tonos rojizos dejándonos una paleta de colores que le permitirá captar auténticas postales. Pero la puesta del sol no es el único motivo por el que recomendamos visitar Benzú acompañado de su cámara fotográfica. Desde esta barriada, limítrofe con Marruecos, se puede contemplar la montaña Yebel Musa, también conocida como la Mujer Muerta. Se trata de una cima que de forma natural representa la silueta de una mujer acostada.

ruta fotográfica ceuta

Mirador Isabel II de Ceuta.

 

Ya en una zona mucho más céntrica podremos visitar el Conjunto Monumental de las Murallas Reales. Por su belleza e historia es uno de los lugares más emblemáticos de Ceuta, ya que la parte más antigua fue construida en el año 962 y la más moderna data del siglo XVIII. Justo al lado se encuentra un foso que comunica las bahías norte y sur. Podremos fotografiar el baluarte de la Bandera, cuya parte inferior se sumerge en el mar e incluso, con un poco de paciencia, podrá captar algunas de las pequeñas embarcaciones que a diario navegan por el foso.

Aunque la distancia apenas llega a los doscientos metros, en el recorrido desde las Murallas Reales hasta el centro de la ciudad por el denominado Paseo de las Palmeras, miremos hacia donde miremos, encontraremos algún motivo para enfocar con la cámara. Desde las diferentes esculturas (Homero, Platón o Aristóteles), pasando por las vistas del puerto deportivo o la bocana de entrada al puerto, hasta bellos edificios como el antiguo Hotel Atlante. Todo ello es susceptible de ser fotografiado.

Tras disfrutar de este paseo llegaremos al Puente de la Constitución, donde se encuentra la escultura de Hércules. Una estatua de más de ocho metros de altura y que supone una gran atracción para los turistas (e incluso ceutíes) que no dudan en fotografiarse ante la gigantesca obra del artista local Ginés Serrán-Pagán. A escasos diez metros está ubicada la escultura de Calipso, considerada la estatua mitológica femenina más alta del mundo.

 

En cuanto a inmuebles históricos o llamativos por su diseño arquitectónico, atraen la mirada los edificios Trujillo, Delgado o la Casa de los Dragones, denominada así por las esculturas que luce en su cubierta. Y todo ello en pleno centro de la ciudad.

El Parque Marítimo del Mediterráneo, el mirador de San Antonio, la fortaleza del Hacho, la puerta Califal, los fortines medievales o los templos religiosos de las cuatro culturas (musulmana, cristiana, hindú y hebrea) que conviven en Ceuta, el mar o simplemente mirar hacia el cielo con sus tonalidades al amanecer o atardecer son algunas de las razones por las que si decidimos viajar a Ceuta debemos incluir en nuestro equipaje una cámara fotográfica.

Antonio Martín | Periodista

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