Snorkel en Formentera, el baño más familiar

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Poder disfrutar de los fondos marinos de Es Caló de Sant Agustí, siempre radiantes y cargados de vida está al alcance de cualquiera que sepa nadar. Toda la familia puede compartir la experiencia, y los niños, siempre tan activos y curiosos, serán los que tal vez más los disfruten al sentirse seguros en unas aguas tan calmas y nítidas que les transmiten comodidad y protección.

De modo que nos ponemos las gafas de bucear y entramos en la pequeña y pintoresca ensenada de Es Caló de San Agustí. Algo tan sencillo como meter la cabeza en el agua y mirar hace que se abra ante nosotros una ventana infinita vestida de tonos azules y esmeralda y salpicada de vida en forma de pequeños peces.

 

 

Si además de las gafas de bucear llevamos tubo nuestro paseo será mucho más intenso al permitirnos mantener la visión bajo el agua, sin tener que sacar la cabeza para respirar, y así poder concentrarnos en el espectáculo subacuático. Y otro complemento muy conveniente son las aletas, que nos permitirán recorrer las distancias sin cansarnos, haciendo de motor y de timón en nuestra navegación.

De modo que provistos de esos sencillos elementos comenzamos un recorrido que nos lleva a buscar las formaciones rocosas que salpican por aquí y por allí los blanquísimos fondos de la cala. Son plataformas rocosas a muy poca profundidad que contrastan con la arena, y que se encuentran tapizadas de algas pardas. Si nos fijamos, aposentados entre ellas encontraremos pequeños peces como la curiosa moma nariguda, que parece observarnos a nosotros.

 

 

Otros animosos peces como las julias, las doncellas y el tordo dan más colorido a la escena, siempre agitados y activos, se diría que en travieso juego permanente, mientras que en el arenal, al que no solemos prestar mucha atención, encontraremos grupos de plateados peces como las mabras y las obladas, y tal vez podamos delatar otros mucho más discretos y esquivos como la pelaya, que con su textura arenosa y su forma aplanada se confunde perfectamente con el entorno blando.
Es buena idea llevar una cámara de fotos, hoy son muy asequibles y nos aguantan perfectamente la inmersión incluso a buena profundidad. Siempre es un bonito recuerdo y a los niños especialmente les motiva en su búsqueda de inspiraciones fotográficas.

No hace falta que recorramos grandes distancias, casi en cualquier rincón tendremos un bonito escenario donde los animales y las plantas del mundo sumergido son los actores que interpretan el espontáneo espectáculo de una naturaleza desbordante y generosa.

 

 

Y es que a veces un paisaje nos atrae con sus delicadas combinaciones de luz, color y texturas para invitarnos a disfrutarlo, a introducirnos en su interior en explosiva fusión sensorial. Y eso es lo que nos pasa cada vez que nos asomamos al luminoso litoral de Formentera provistos del sencillo bagaje de unas meras gafas de bucear.

 

Rafa Martos | buceoysnorkel.es

 

 

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