Barcelona on bike - Baleària

Publicado en Baleària Magazine nº 36 - / TEXTO Y FOTOS: LUCAS VALLECILLOS

 

Hace tiempo que muchas personas apostaron por pedalear para desplazarse por Barcelona, pero fue con la puesta en marcha del Bicing (un servicio público de alquiler de bicicletas) cuando la ciudad experimentó una auténtica revolución en la movilidad, convirtiendo la bicicleta en una verdadera alternativa al vehículo a motor. Hoy las dos ruedas son un medio de transporte habitual, cotidiano y masivo, utilizado por ciudadanos de todas las edades y clases sociales, que se ha consolidado como un elemento esencial en los desplazamientos cotidianos, que cada día genera más adeptos. Sin lugar a dudas, las dos ruedas son una manera diferente y divertida para disfrutar de un paseo por Barcelona, como el que trazamos aquí.

 

POR LA PLAYA

La manera más agradable de familiarizarse con la bicicleta y la ciudad es empezar a pasear siguiendo la línea de costa, desde la zona de Diagonal Mar hasta la playa de la Barceloneta. Un espacio que con la llegada del buen tiempo adquiere su mejor cara, convirtiéndose en uno de los espacios preferidos por los barceloneses para el esparcimiento. Te sorprenderá el aspecto futurista de la zona del Fórum de las Culturas, donde destaca una pérgola fotovoltaica gigante, y gozarás con la armonía que se respira pedaleando junto a la arena de la playa mientras dejas atrás las playas de Nova Mar Bella, Mar Bella, Bogatell y Nova Icària, cuyos espigones suelen estar salteados de  pescadores y deportistas ejercitándose. En el Port Olímpic destacan las dos torres casi gemelas de Mapfre y Hotel Arts. A los pies de la última te llamará la atención una estructura monumental de 56 metros de largo y 35 de altura, obra del eminente Frank Gehry, que mediante un entramado de acero inoxidable dibuja una fi gura de líneas suaves que emula un pez, cuyas escamas doradas brillan con fuerza bajo la incidencia de los rayos del mediterráneo. A continuación arribamos a la Barceloneta.

 

EN EL CORAZÓN DE LA CIUDAD

Saliendo de la Barceloneta en dirección norte por Passeig Joan Borbó, y continuando por Pla de Palau, casi sin darte cuenta entrarás en el Born. El barrio preferido por los esnobs de la ciudad. Tras un letargo de tres décadas provocado por el cierre del antiguo mercado central del Born, el barrio resurgió de sus cenizas para transformarse en la zona del glamour barcelonés. Una nueva generación de vecinos ha aportado un aire cosmopolita al entramado laberíntico, de origen medieval, que rodea la iglesia de Santa Maria del Mar. Los antiguos almacenes de frutas, legumbres y salazones, que abundaban entorno al antiguo mercado, ahora están ocupados por galerías de arte, tiendas de moda y restaurantes, que han elevado los precios inmobiliarios hasta límites insospechados.

Empieza la visita por la majestuosa calle Montcada, con los palacios que edificaron los ricos mercaderes de Barcelona entre los siglos XIV y XVIII. Destacan el Palau Dalmases –con patio y escalinata barroca–, donde encontramos Espai Barroc, un café donde se hacen conciertos de ópera y flamenco; y el Palau del Marquès de Llió. Justo enfrente, el Museu Picasso ocupa cinco palacios góticos donde se muestra la obra del genio malagueño. El emblema del barrio es la impresionante iglesia de Santa Maria del Mar, con un interior de diseño y dimensiones sobrecogedoras. Y el gran atractivo del Born, además de su patrimonio histórico, es la oferta que brinda para realizar compras. En él están presentes los diseñadores más punteros de la ciudad. Habrá que volver otro día para hacer shopping, de lo contrario tendríamos que cargar con las bolsas a lo largo de nuestra ruta.

 

UNA CIUDAD SOBRE DOS RUEDAS

La fiebre desatada por la bicicleta es muy beneficiosa; es sostenible, saludable y económica. Barcelona soporta unos 70.000 desplazamientos en bici diarios y cuenta con más de 180 kilómetros de carriles-bici. La oferta para pedalear por la ciudad es amplia, hay numerosas empresas de alquiler de bicicletas, y la mayoría de hoteles disponen de bicis al servicio de sus clientes, que en muchas ocasiones son de uso gratuito.

 

PARA PASEAR

Las dos calles preferidas por los visitantes para pasear son las emblemáticas Les Rambles y el precioso Passeig de Gràcia. En Les Rambles podrás ver un gran número de actuaciones de artistas callejeros, que harán que dejes de dar pedales en numerosas ocasiones. Y disfrutar de una visita a La Boqueria, el mercado más grande de la ciudad donde la vida fl uye a raudales. No dudes ni un instante en introducirte en el Barri Gòtic por una de sus calles que dan a Les Rambles; casi todo es peatonal y está cargado de majestuosos edifi cios históricos. Aprovecha para ver la recién  restaurada fachada de la catedral, que luce como nunca, e introdúcete en el subsuelo de la ciudad en el Museu d'Història de Barcelona, en la Plaça del Rei, para descubrir la Barcino romana.

En Passeig de Gràcia, el corazón del Eixample, se halla una muestra magistral del modernismo catalán; las ruedas de tu bici rodarán por una acera cuyas baldosas fueron diseñadas por Gaudí, y si hace aparición el cansancio podrás sentarte en unos bancos-farola de Pere Falqués, que muchos atribuyen erróneamente a Gaudí. Y si recorres todo el paseo disfrutarás de edificios magníficos como la Casa Milà (conocida como La Pedrera), la Casa Batlló, la Casa Lleó Morera y la Casa Ametller. Al final, te espera la Diagonal, una de las calles mejor acondicionadas para circular en bicicleta.

 

HASTA LA CIMA DEL PARK GÜELL

Si aún te quedan fuerzas y quieres disfrutar de una de las mejores vistas sobre la ciudad, coge aire para superar la etapa reina de este agradable paseo. Atraviesa el barrio de Gràcia por sus calles estrechas hasta enfilar la carretera del Carmel; siguiendo por ella, a dos kilómetros se halla una de las entradas al Park Güell. Obra declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y uno de los grandes tesoros de la ciudad; un espacio mágico donde la arquitectura y la vegetación viven en plena simbiosis. Gaudí representó en esta obra una ascensión en busca de la purificación cristiana, desde la suntuosa entrada, hasta el punto más alto del parque denominado Tres Creus, por las tres cruces de piedra que en él se levantan. Este emplazamiento es muy poco conocido, y un excelente mirador para deleitarse observando Barcelona sobre sus tejados, con el mar como telón de fondo,  donde la Torre Agbar y la Sagrada Familia despuntan sobre el amasijo urbano. Seguramente, con la capital catalana a tus pies, sentirás que las dos ruedas han sido una opción genial para descubrirla.