Conexión Tánger, viaja a la ciudad más cosmopolita de Marruecos
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Conexión Tánger, viaja a la ciudad más cosmopolita de Marruecos

Por Julio Fernández. Fotos: Vicens Giménez


 

A solo una hora de Tarifa, Tánger seduce con su medina, su kasbah y una historia marcada por el cruce de culturas. Ahora, con Baleària, descubrir la ciudad más cosmopolita y literaria de Marruecos es más fácil que nunca, gracias a su conexión marítima desde Tarifa y a los paquetes de excursiones que permiten explorar su riqueza cultural, histórica y gastronómica.

 

Ciudad de fronteras físicas y emociocionales, Tánger irradia una atracción irresistible en sus visitantes que ha perdurado bajo el dominio portugués, inglés, español y francés. Y todo ello sin perder su identidad e idiosincrasia marroquí. De hecho, durante el protectorado internacional (1923- 1956), ese carácter de mestizaje y cosmopolita la convirtió en un oasis para escritores, bohemios y artistas que disfrutaron aquí de la libertad, inspiración y coste de vida económico que no encontraron en sus países de origen. Paul Bowles, Jack Kerouac, William Burroughs, Truman Capote, Jean Genet, Juan Goytisolo... Todos cayeron bajo el hechizo tangerino.

 

Día 1

Desde mayo, Baleària opera la ruta entre el puerto de Tarifa y el de Tánger Ville con dos fast ferries que cubren ambos destinos del estrecho de Gibraltar en apenas una hora. En su web se pueden contratar paquetes de excursión de un día (Esencias de Tánger, Maravillas de Tánger y Vip Day Trip) o más días (Excursión + hotel). ¡Empezamos!

 

 

Cuevas de Hércules
 


09:00
Salida desde Tarifa y llegada a Tánger. La aventura comienza ya en el puerto de Tarifa con la experiencia de viaje a bordo del fast ferry y continúa a la llegada a Tánger Ville. Desde ahí, a tan solo diez minutos a pie (o cinco en autobús), encontrarás la puerta Bab alMarsa –junto al mítico hotel Continental–, una de las que da acceso a la medina: nuestro primer destino.


10:30
Zocos: un viaje sensorial. Prepárate para sumergirte en uno de los escenarios más intensos de la medina: los zocos (Zoco Pequeño, Zoco Grande y Zoco de las Especias), donde una sinfonía de olores, colores y sonidos se despliega a cada paso: puestos de especias, pan recién horneado, artesanía en cuero, teteras de plata repujadas..., acompañados del eco del martilleo de los artesanos y el bullicio de los comerciantes de fondo. Más que mercados, los zocos son el corazón palpitante de Tánger.

 

 

Calle concurrida del zoco
 


14:00
¡Bon appetit! Llega el momento de descubrir la gastronomía local con el almuerzo incluido en las excursiones de Baleària Maravillas de Tánger y Vip Day Trip. Nuestra sugerencia: harira, brochetas, cuscús aromático y té con hierbabuena. De postre, los irresistibles dulces de miel y frutos secos, que no pueden faltar en cualquier mesa marroquí.


17:00
Descubriendo la kasbah. Desde el Gran Zoco, tres calles conducen a la parte alta de la ciudad donde está la antigua fortaleza o kasbah: la rue de la Kasbah, que empieza en el Zoco Pequeño y asciende en zigzag hacia la puerta principal de la kasbah (Bab el Kasbah); la rue Riad Sultan, pasando por riads y museos; y el pasaje por Bab Haha, puerta histórica de acceso a la kasbah. Imprescindible es la visita al Museo de la Kasbah (Dar el Makhzen), que ocupa el antiguo palacio del sultán y alberga piezas únicas: mosaicos romanos, cerámicas andalusíes y manuscritos coránicos. Muy cerca, el Mirador ofrece una panorámica inigualable del Estrecho; incluso, en los días despejados, se puede ver la costa andaluza. En tu exploración por la kasbah, recorre sus callejones y deja que la arquitectura andalusí —con sus fachadas encaladas y puertas de madera tallada— te transporte a los pueblos blancos del sur de Andalucía con los que comparte ese legado común. Por la tarde, ya de vuelta al puerto, acaba la jornada tomando un té o café en los icónicos cafés Centrale y Tingis (plaza del Zoco Pequeño).

 

 

Museo de la Kasbah
 

 

Día 2

Para descubrir otros lugares de interés de Tánger más allá de la medina, te proponemos ampliar tu estancia uno o más días con el paquete Excursión más hotel.


10:00
Visita a los barrios internacionales. Entre 1923 y 1956, Tánger fue administrada como zona internacional bajo el control de diferentes potencias europeas: franceses, españoles, ingleses, italianos... Todas dejaron su huella formando barrios residenciales y edificios que hoy son un herencia histórica y visita turística obligada. España, como potencia protectora del norte marroquí, dejó su impronta reconocible en el barrio España, cuyo centro es la actual plaza de Kuwait, con edificios como el consulado, el Instituto Cervantes y centros educativos como el Ramón y Cajal o el Severo Ochoa. Muy cerca, el barrio de San Francisco ofrece una visión más social de este legado, con viviendas obreras, escuelas y hospitales construidos por los franciscanos. El Gran Teatro Cervantes, aunque en estado de abandono, recuerda la efervescencia cultural de aquella época. Otros imprescindibles son el cine Alcázar (ya restaurado) o los edificios modernistas de la plaza 9 de abril (Zoco Grande).


13:00
Cabo Espartel. A solo 14 kilómetros de Tánger se encuentra Cabo Espartel, coronado por su faro construido en 1864. Desde aquí, el Mediterráneo y el Atlántico se unen en un horizonte sin límite. Sin duda, ¡un momento instagrammer! y lugar perfecto para sentir el magnetismo telúrico de Tánger, donde el continente africano se asoma a Europa.


17:00
Cuevas de Hércules. Seguimos en ruta desde Cabo Espartel en dirección a las Cuevas de Hércules, cinco kilómetros de distancia para descubrir un espacio cargado de mitos. En su interior, una gran abertura en la roca que da al mar tiene forma de mapa invertido de África. Según la mitología, aquí descansó Hércules tras separar Europa de África. Otros dicen que fueron los fenicios quienes tallaron estas cuevas. Sea como fuere, la mezcla de historia, mitos y belleza natural lo convierten en una parada obligatoria.

 

La medina, los zocos, la kasbah, los barrios internacionales, cabo Espartel, las Cuevas de Hércules… Elijas la opción que elijas, recuerda que con la nueva conexión marítima entre Tarifa-Tánger Ville de Baleària, nunca ha sido tan fácil descubrir la ciudad más literaria y cosmopolita de Marruecos. ¡Nos acompañas!

 

 

Playa de Achalcar (al oeste de Tánger)
 

 

OTROS LUGARES DE INTERÉS: TÁNGER Y MÁS

Si la visita a la ciudad de Tánger te ha abierto el apetito viajero, toma nota de algunos lugares cercanos que merece la pena explorar.

  • Playa de Merkala y Achakar. Ideal para un día de descanso. Ambas están en la costa atlántica. La primera, a tres kilómetros del centro de Tánger. La segunda, a 12 kilómetros, junto a los acantilados de las Cuevas de Hércules.
  • Asilah, un museo al aire libre. Pueblo pesquero ubicado a 50 kilómetros de Tánger y 100 de Ceuta. Lo más destacado: la medina rodeada por las murallas construidas por los portugueses en el siglo XV y el Festival Cultural Internacional, que se celebra en agosto. Esta iniciativa convierte los encalados muros de la medina en lienzos en los que, desde hace 47 años, dejan su huella numerosos artistas internacionales.
  • El azul de Chaouen. La carretera N-2 une Tánger con Chaouen, un recorrido de 110 kilómetros con final en la 'ciudad azul celeste', remanso de paz y tranquilidad al abrigo de las montañas del Rif.

 

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  Ibiza è stata la destinazione turistica che ha resistito meglio alla crisi del Covid nel 2021, quando le restrizioni impedivano ancora l’apertura dei club. Le sue calette, la gastronomia, i mercatini e la ricchezza del patrimonio culturale, riconosciuto come Patrimonio dell’Umanità, spiegano perché l’isola abbia mantenuto la propria attrattiva anche nel momento peggiore.   Con una superficie di 572 chilometri quadrati, qualsiasi punto dell’isola è facilmente raggiungibile. Eppure si riparte sempre con la voglia di fermarsi qualche giorno in più per continuare a scoprirne le attrazioni.   Giorno 1: 09:00 Colazione a Santa Gertrudis. È il cuore dell’isola, uno dei paesi più pittoreschi e noti per la propria offerta gastronomica. La sera il centro pedonale è molto affollato, ma al mattino è anche il luogo ideale per fare colazione lontano dal vortice turistico. Due ottime proposte sono il classico Bar Costa, con panini di pane al pomodoro e salumi, oppure il cosmopolita Musset Café, con un brunch vario che comprende opzioni vegane.   Santa Gertrudis 10:00 Il ponte del «fameliar». In appena 15 minuti di auto si arriva a Santa Eulària des Riu, che prende il nome dal fatto di avere l’unico fiume delle Baleari. Oggi nel tratto finale rimane soltanto un canale di acqua salmastra, ma vale la pena percorrere la passeggiata che parte dal vecchio ponte, dove secondo la leggenda nasce uno dei folletti della mitologia ibizenca, il fameliar.   11:00 La chiesa fortificata. A pochi metri dal ponte sorge il Puig de Missa, una collina coronata dal principale esempio delle chiese fortificate che secoli fa servivano da rifugio contro gli attacchi barbareschi.   Puig de Missa, con il Mediterraneo sullo sfondo 12:00 Snorkeling sulle spiagge del nord. Il nord dell’isola si distingue per la costa frastagliata, interrotta da calette sabbiose e punteggiata di isolotti. Questo paesaggio la rende un luogo privilegiato per lo snorkeling. Un ottimo esempio si trova nella bahía de Xarraca, con la cala omonima, l’angolo di S’illot des Renclí e Cala Xuclar. 15:00 Pranzo sul mare. A S’illot des Renclí si trova un buon ristorante dove assaggiare l’iconico bullit de peix, uno stufato di pesce servito in due portate con arroz a banda, mentre la raccolta Cala Xuclar ospita un piccolo chiringuito con pesce fresco.   Il «bullit», piatto tipico di Ibiza 18:00 Il paese dei mercatini. Sant Carles fu l’epicentro degli hippy e nei dintorni si trovano i due mercatini emblematici dell’isola: Punta Arabí, aperto il mercoledì, e Las Dalias, meta di pellegrinaggio ogni sabato e nelle sere di lunedì, martedì e domenica. 21:00 Per iniziare la serata. Di fronte alla chiesa di Sant Carles si trova Ca n’Anneta, un bar dove il tempo sembra essersi fermato. La sua fama è legata alle tapas popolari, ai montaditos e soprattutto a un celebre liquore artigianale alle erbe. Giorno 2: 09:00 Colazione davanti alle mura. Il Croissant Show è famoso per le colazioni a base di pasticceria francese davanti al Portal de ses Taules, l’ingresso principale alle mura rinascimentali della capitale dell’isola.   09:30 Dalt Vila, Patrimonio dell’Umanità. All’interno della cittadella le visite imperdibili sono la chiesa di Santo Domingo, la cattedrale e i sette bastioni. Vale anche la pena perdersi tra i vicoli e rilassarsi con un cocktail, un succo fresco o una buona tapa da S’Escalinata. La scalinata in pietra con i pouf colorati è uno degli angoli più fotografati di Dalt Vila.   S’Escalinata, a Dalt Vila, è un’ottima scelta per tapas e drink 11:30 Il cimitero fenicio-punico. Dopo essere usciti dal Portal Nou, arriviamo alle porte del Museo d’Es Puig des Molins, dedicato alla necropoli fenicio-punica più importante del Mediterraneo. La visita comprende un percorso negli ipogei, gallerie funerarie scavate a partire dal VII secolo a.C. 13:00 Siti archeologici. Il percorso storico si completa con due siti che meritano una visita anche solo per la loro posizione. L’insediamento fenicio di Sa Caleta, accanto a una piccola cala di pescatori, fu il primo nucleo urbano dell’isola. A 15 minuti di auto, l’insediamento rurale ses Païsses de Cala d’Hort comprende resti punici, romani e bizantini e la casa contadina di Can Sorà. 15:00 Pranzo davanti a es Vedrà. Il maestoso isolotto di es Vedrà cattura tutta l’attenzione fino a Cala d’Hort. Si può continuare a godersi il panorama con gli ottimi piatti di riso del Restaurante El Carmen e trascorrere poi il pomeriggio in spiaggia. 20:00 Tramonto nella baia di Portmany. La parte sud della baia sta guadagnando popolarità per ammirare il tramonto grazie a luoghi come il chiringuito Es Puetó, il chill-out del Kumharas o il nuovo auditorium di Es Caló de s’Oli. 21:30 Cena nella capitale gastronomica. Sant Antoni si è affermata come mecca gastronomica dopo che Es Tragón ha ottenuto la prima delle due stelle Michelin che distinguono i ristoranti dell’isola. Nel centro storico spicca lo storico Es Rebost de Can Prats, grande punto di riferimento della cucina tradizionale locale.


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  El bosque de Bellver se considera Parque Histórico Natural, y es de titularidad municipal desde 1931.   Ocupa una superficie de 126 hectáreas y es el espacio de dominio y uso público más extenso de Palma. Se encuentra a tan solo 3 kilómetros del centro de la ciudad y se puede acceder en transporte público.   Sa Pujada El camino original al Castillo de Bellver parte de la plaza Gomila. Por la calle de Bellver, entre modernas construcciones de los años 70 y bellos edificios modernistas de principios del siglo XX, llegamos al acceso principal y más antiguo del interior del bosque que viste la montaña conocida como El puig de la Mesquita (topónimo recogido en época medieval). Esta vía fue construida en 1859, sobre el viejo trazado original, con motivo de la visita de la reina Isabel II a Palma. La escalinata, larga y empinada, que tenemos justo enfrente es la que se conoce popularmente como Sa pujada y constituye un paseo muy concurrido por deportistas y visitantes.     Capilla de San Alonso Rodríguez Se encuentra a medio camino, entre el portal del bosque de Bellver y el castillo, a mano derecha de Sa pujada. La capilla de San Alonso Rodríguez fue construida entre 1883 y 1885 en el lugar donde, según una tradición local, la Virgen María se le apareció al santo portero de Monte Sión (conocida iglesia y convento de los jesuitas en el centro histórico de Palma desde el siglo XVI), hacia el año 1572, para secarle el sudor y aliviarle de un súbito malestar que a punto estuvo de acabar con su vida.       El Castillo de Bellver Concebido como residencia real, el Castillo de Bellver se halla situado sobre un montículo a 112,6 metros de altura sobre el nivel del mar, dominando la bahía y gran parte de la isla de Mallorca. Su construcción se inició en 1300 por orden de Jaime II, rey de Mallorca. Los trabajos de la mole duraron nueve años y los de ornamentación se terminaron más tardíamente.     Las Cuevas de Bellver Todo el material necesario para la construcción del castillo -miles de sillares de marés (arenisca)- se extrajo de unas canteras situadas en el interior mismo de la montaña, a unos 35 y 70 metros por debajo del patio de armas. Ocupan una superficie de 30.000 m2 y sus accesos se encuentran próximos a las instalaciones de la sección montada de la Policía Local de Palma (acceso a pie por la esplanada del aparcamiento superior). Durante la Guerra Civil (1936-1939) se habilitaron como almacén militar de combustible y munición. Actualmente no se pueden visitar porque no reúnen las condiciones de seguridad necesarias para grandes grupos de personas.       Un polvorín del siglo XVII Des de la esplanada de juegos infantiles podemos salir al barrio del Terreno -conocido así por haber sido edificado a mediados del siglo XIX sobre un terreno del Real Patrimonio del Estado- y regresar a la plaza Gomila por la calle Polvorín, topónimo que nos remite a la posible existencia de un almacén de munición en el siglo XVII (1686) en el interior del bosque de Bellver. Durante este breve recorrido podemos identificar las casas que ocuparon en tiempos pasados importantes escritores y artistas de la talla de Santiago Rusiñol, Gertrude Stein o el nobel español Camilo José Cela Trulock.    


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