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Descubriendo el Vall de Núria
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Descubriendo el Vall de Núria

Por Sergi Reboredo


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La estación de montaña de Vall de Núria presenta una belleza natural y paisajística excepcional.

 

Se encuentra en el municipio de Queralbs, en Girona. Desde este lugar, se pueden observar algunas de las cumbres más altas del Ripollès, rodeadas de picos que alcanzan casi los 3.000 metros, y es el origen de numerosos manantiales y ríos.

 

El santuario de Núria data del siglo XII y se encuentra situado a 2.000 metros de altitud, protegido por un valle glacial en los Pirineos catalanes, y rodeado de picos emblemáticos como el Puigmal o el Pic de Noucreus. En su interior se exhibe una impresionante talla románica de la Virgen de Núria datada del siglo XII y conservada en perfecto estado. Fue creada en madera de nogal policromado. De rasgos primitivos, sostiene al Niño sentado sobre su rodilla izquierda, portando ambos un manto y una túnica. A pesar de su hieratismo, incluye algunos rasgos que la hacen cercana, como el pelo y las orejas al descubierto, el manto de pastora y el gesto de coger al niño con las dos manos.

 

 


 

Además de varias rutas de senderismo, el histórico tren cremallera azul es el único medio de transporte para acceder al Valle de Núria. Fue inaugurado el 22 de marzo de 1931, y recorre una distancia de 12,5 kilómetros con un desnivel de 1.000 metros y un gradiente máximo del 15%, lo cual se consigue con un sistema de doble cremallera y piñón. Durante el vertiginoso recorrido, y conforme se va ganando altura, se puede disfrutar a través de las ventanas de las vistas más increíbles de esta parte de los Pirineos.  Tiene cuatro estaciones: Ribes-Enllaç, Ribes-Vila, Queralbs y Núria y su recorrido dura unos 40 minutos. 

 

 

 

 

Una vez en la cima, además del santuario, se ubica un hotel de tres estrellas y cuatro casas dedicadas a los santos Jeroni, Antoni, Josep y Gil. En el flanco derecho de la llanura, se encuentra la vetusta ermita de Sant Gil, construida en 1615. En su interior se encuentra un icono de San Gil, obra de F. Roca Bon. También, forrando sus paredes, destacan las ‘baldosas de las Núries’, una especie de ofrendas votivas que cuelgan las personas que se llaman Núria. Más cerca del lago, se ubica la fuente de Sant Gil, famosa por sus aguas heladas. 

 

Alrededor del valle, y en función de la época del año se pueden practicar un sin fin de actividades que van desde el senderismo hacía montañas míticas como el Puigmal (2910m), o travesías más atrevidas como les Gorges de Carança, adentrándose en los pirineos franceses; también en invierno se puede practicar esquí en una docena de pistas, y en verano, pasear a caballo, o navegar en barca por el lago.

 

 

 

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  Ibiza è stata la destinazione turistica che ha resistito meglio alla crisi del Covid nel 2021, quando le restrizioni impedivano ancora l’apertura dei club. Le sue calette, la gastronomia, i mercatini e la ricchezza del patrimonio culturale, riconosciuto come Patrimonio dell’Umanità, spiegano perché l’isola abbia mantenuto la propria attrattiva anche nel momento peggiore.   Con una superficie di 572 chilometri quadrati, qualsiasi punto dell’isola è facilmente raggiungibile. Eppure si riparte sempre con la voglia di fermarsi qualche giorno in più per continuare a scoprirne le attrazioni.   Giorno 1: 09:00 Colazione a Santa Gertrudis. È il cuore dell’isola, uno dei paesi più pittoreschi e noti per la propria offerta gastronomica. La sera il centro pedonale è molto affollato, ma al mattino è anche il luogo ideale per fare colazione lontano dal vortice turistico. Due ottime proposte sono il classico Bar Costa, con panini di pane al pomodoro e salumi, oppure il cosmopolita Musset Café, con un brunch vario che comprende opzioni vegane.   Santa Gertrudis 10:00 Il ponte del «fameliar». In appena 15 minuti di auto si arriva a Santa Eulària des Riu, che prende il nome dal fatto di avere l’unico fiume delle Baleari. Oggi nel tratto finale rimane soltanto un canale di acqua salmastra, ma vale la pena percorrere la passeggiata che parte dal vecchio ponte, dove secondo la leggenda nasce uno dei folletti della mitologia ibizenca, il fameliar.   11:00 La chiesa fortificata. A pochi metri dal ponte sorge il Puig de Missa, una collina coronata dal principale esempio delle chiese fortificate che secoli fa servivano da rifugio contro gli attacchi barbareschi.   Puig de Missa, con il Mediterraneo sullo sfondo 12:00 Snorkeling sulle spiagge del nord. Il nord dell’isola si distingue per la costa frastagliata, interrotta da calette sabbiose e punteggiata di isolotti. Questo paesaggio la rende un luogo privilegiato per lo snorkeling. Un ottimo esempio si trova nella bahía de Xarraca, con la cala omonima, l’angolo di S’illot des Renclí e Cala Xuclar. 15:00 Pranzo sul mare. A S’illot des Renclí si trova un buon ristorante dove assaggiare l’iconico bullit de peix, uno stufato di pesce servito in due portate con arroz a banda, mentre la raccolta Cala Xuclar ospita un piccolo chiringuito con pesce fresco.   Il «bullit», piatto tipico di Ibiza 18:00 Il paese dei mercatini. Sant Carles fu l’epicentro degli hippy e nei dintorni si trovano i due mercatini emblematici dell’isola: Punta Arabí, aperto il mercoledì, e Las Dalias, meta di pellegrinaggio ogni sabato e nelle sere di lunedì, martedì e domenica. 21:00 Per iniziare la serata. Di fronte alla chiesa di Sant Carles si trova Ca n’Anneta, un bar dove il tempo sembra essersi fermato. La sua fama è legata alle tapas popolari, ai montaditos e soprattutto a un celebre liquore artigianale alle erbe. Giorno 2: 09:00 Colazione davanti alle mura. Il Croissant Show è famoso per le colazioni a base di pasticceria francese davanti al Portal de ses Taules, l’ingresso principale alle mura rinascimentali della capitale dell’isola.   09:30 Dalt Vila, Patrimonio dell’Umanità. All’interno della cittadella le visite imperdibili sono la chiesa di Santo Domingo, la cattedrale e i sette bastioni. Vale anche la pena perdersi tra i vicoli e rilassarsi con un cocktail, un succo fresco o una buona tapa da S’Escalinata. La scalinata in pietra con i pouf colorati è uno degli angoli più fotografati di Dalt Vila.   S’Escalinata, a Dalt Vila, è un’ottima scelta per tapas e drink 11:30 Il cimitero fenicio-punico. Dopo essere usciti dal Portal Nou, arriviamo alle porte del Museo d’Es Puig des Molins, dedicato alla necropoli fenicio-punica più importante del Mediterraneo. La visita comprende un percorso negli ipogei, gallerie funerarie scavate a partire dal VII secolo a.C. 13:00 Siti archeologici. Il percorso storico si completa con due siti che meritano una visita anche solo per la loro posizione. L’insediamento fenicio di Sa Caleta, accanto a una piccola cala di pescatori, fu il primo nucleo urbano dell’isola. A 15 minuti di auto, l’insediamento rurale ses Païsses de Cala d’Hort comprende resti punici, romani e bizantini e la casa contadina di Can Sorà. 15:00 Pranzo davanti a es Vedrà. Il maestoso isolotto di es Vedrà cattura tutta l’attenzione fino a Cala d’Hort. Si può continuare a godersi il panorama con gli ottimi piatti di riso del Restaurante El Carmen e trascorrere poi il pomeriggio in spiaggia. 20:00 Tramonto nella baia di Portmany. La parte sud della baia sta guadagnando popolarità per ammirare il tramonto grazie a luoghi come il chiringuito Es Puetó, il chill-out del Kumharas o il nuovo auditorium di Es Caló de s’Oli. 21:30 Cena nella capitale gastronomica. Sant Antoni si è affermata come mecca gastronomica dopo che Es Tragón ha ottenuto la prima delle due stelle Michelin che distinguono i ristoranti dell’isola. Nel centro storico spicca lo storico Es Rebost de Can Prats, grande punto di riferimento della cucina tradizionale locale.


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  El bosque de Bellver se considera Parque Histórico Natural, y es de titularidad municipal desde 1931.   Ocupa una superficie de 126 hectáreas y es el espacio de dominio y uso público más extenso de Palma. Se encuentra a tan solo 3 kilómetros del centro de la ciudad y se puede acceder en transporte público.   Sa Pujada El camino original al Castillo de Bellver parte de la plaza Gomila. Por la calle de Bellver, entre modernas construcciones de los años 70 y bellos edificios modernistas de principios del siglo XX, llegamos al acceso principal y más antiguo del interior del bosque que viste la montaña conocida como El puig de la Mesquita (topónimo recogido en época medieval). Esta vía fue construida en 1859, sobre el viejo trazado original, con motivo de la visita de la reina Isabel II a Palma. La escalinata, larga y empinada, que tenemos justo enfrente es la que se conoce popularmente como Sa pujada y constituye un paseo muy concurrido por deportistas y visitantes.     Capilla de San Alonso Rodríguez Se encuentra a medio camino, entre el portal del bosque de Bellver y el castillo, a mano derecha de Sa pujada. La capilla de San Alonso Rodríguez fue construida entre 1883 y 1885 en el lugar donde, según una tradición local, la Virgen María se le apareció al santo portero de Monte Sión (conocida iglesia y convento de los jesuitas en el centro histórico de Palma desde el siglo XVI), hacia el año 1572, para secarle el sudor y aliviarle de un súbito malestar que a punto estuvo de acabar con su vida.       El Castillo de Bellver Concebido como residencia real, el Castillo de Bellver se halla situado sobre un montículo a 112,6 metros de altura sobre el nivel del mar, dominando la bahía y gran parte de la isla de Mallorca. Su construcción se inició en 1300 por orden de Jaime II, rey de Mallorca. Los trabajos de la mole duraron nueve años y los de ornamentación se terminaron más tardíamente.     Las Cuevas de Bellver Todo el material necesario para la construcción del castillo -miles de sillares de marés (arenisca)- se extrajo de unas canteras situadas en el interior mismo de la montaña, a unos 35 y 70 metros por debajo del patio de armas. Ocupan una superficie de 30.000 m2 y sus accesos se encuentran próximos a las instalaciones de la sección montada de la Policía Local de Palma (acceso a pie por la esplanada del aparcamiento superior). Durante la Guerra Civil (1936-1939) se habilitaron como almacén militar de combustible y munición. Actualmente no se pueden visitar porque no reúnen las condiciones de seguridad necesarias para grandes grupos de personas.       Un polvorín del siglo XVII Des de la esplanada de juegos infantiles podemos salir al barrio del Terreno -conocido así por haber sido edificado a mediados del siglo XIX sobre un terreno del Real Patrimonio del Estado- y regresar a la plaza Gomila por la calle Polvorín, topónimo que nos remite a la posible existencia de un almacén de munición en el siglo XVII (1686) en el interior del bosque de Bellver. Durante este breve recorrido podemos identificar las casas que ocuparon en tiempos pasados importantes escritores y artistas de la talla de Santiago Rusiñol, Gertrude Stein o el nobel español Camilo José Cela Trulock.    


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