Navigazione Categorie
Lorena Cabañero: «Un buen equipo multiplica la felicidad de los pasajeros»
Blog entreolas

Lorena Cabañero: «Un buen equipo multiplica la felicidad de los pasajeros»


IMG_6923

Hay veces en la vida que se presentan oportunidades que uno no puede rechazar. No sabemos dónde nos llevarán, ni cuánto tiempo ni incluso el porqué debemos ir a por ellas. Así se cruzó Baleària por la vida de Lorena Cabañero hace apenas cinco años, cuando, tras finalizar su formación en Turismo, le irrumpió la idea de sacarse los títulos básicos marítimos, hacer sus maletas en València y embarcarse en el Jaume II. Ahora es la jefa de cabina del fast ferry Ramon Llull, que opera una de las rutas de mayor demanda durante la temporada de verano, completando el triángulo Dénia–Formentera–Ibiza.

 

P. El mar: ¿pasión, vocación o casualidad?

R. El mérito se lo doy a la casualidad. Hay pasiones y vocaciones que uno descubre sobre la marcha, casi sin pensarlo ni planteárselo. Me pasó lo mismo con Baleària y el sector marítimo. Finalizaba mis estudios y anduve buscando mi proyecto, un sitio donde aprender, crecer y destilar mi pasión por la atención a las personas y el cuidado de los detalles. Un profesor me arrojó un poco de luz sobre las posibilidades laborales que había por explorar en el sector marítimo, así que me espabilé para sacarme los títulos necesarios y casi sin darme cuenta ya tenía una carta de embarque en Baleària diciéndome que me desplazaban a Palma.


P. ¿Cómo fue tu primer día a bordo?

R. Recuerdo que eran las 14 horas y embarcaba en el Jaume II para hacer la ruta Palma–Eivissa–Dénia. Por suerte, estuve rodeada por un equipo que me ayudó y asistió en todo lo necesario. Sin duda, a pesar de los mareos y el mal de tierra que tenía los primeros días, el mayor aprendizaje que saqué fue que hacer un buen equipo es fundamental, no solo para el trabajador, sino que también se transmite en la propia experiencia del pasajero.


P. ¿Cuál fue el siguiente paso?

R. Al cabo de cinco días de embarcar, nos destinaron a las conexiones con Melilla. El ritmo era distinto, y me permitía conocer el barco y su funcionamiento con mayor detalle. Fue una experiencia muy buena: por el barco, la ruta, los horarios, y por todo lo rápido que me adapté, aprendí y crecí. Después llegué al Ramon Llull, y allí fue donde experimenté esa sensación de saber que estaba en el sitio idóneo, me sentía muy autorrealizada atendiendo a los pasajeros, ayudándolos con su embarque, resolviendo dudas y coordinándome con un gran equipo de compañeros. Me sentí cómoda desde el primer momento. Más tarde, me incorporé al Marie Curie para la ruta Huelva–Canarias. Allí estuve en el restaurante, una experiencia completamente distinta que la anterior. Aprendí mucho. Y más sobre mí misma. Fue entonces cuando comencé a forjar  todavía más mi carácter, mis aptitudes y encarar mis ambiciones.


P. ¿Cómo fue la transición hacia jefa de cabina?

R. Primero me formé como supervisora y posteriormente como jefa de cabina. El pasado verano a bordo del Ramon Llull fue una una experiencia extraordinaria. La energía y la actitud que necesita este tipo de buque va muy ligado a mi personalidad y eso ha hecho que el encaje sea facilísimo. La campaña fue fenomenal. La gente tenía muchas ganas de viajar. La ruta es un reclamo en sí misma y el destino hace que los viajeros lo pongan muy fácil.

 

Lorena ha encontrado su sitio profesional en el fast ferry Ramon Llull


P. ¿Te imaginabas que llegarías a ser jefa de cabina?

R. No tenía un horizonte claro. Me abrí a todo, sin miedo a lo que pudiera deparar para descubrir si este podía ser mi camino. Sólo quería absorber el mayor conocimiento y experiencias posibles y dejar mi huella de la pasión por el trabajo bien hecho. Soy muy inquieta y empática, con ojo para los detalles.


P. ¿Cuáles son las principales virtudes de un jefe de cabina?

R. La humildad, la honestidad y la empatía. Es fundamental crear un ambiente de trabajo agradable y motivador, en el que todo el mundo se sienta partícipe. Si los engranajes funcionan, los equipos y las operativas son mucho mejores. Y los clientes lo perciben. La cohesión del equipo multiplica la felicidad de los pasajeros. Esto implica ser una persona cercana, abierta y asertiva, capaz de liderar, motivar e integrar a la vez. También es vital trabajar con planificación y organización, incluso con un sexto sentido que nos haga estar siempre en alerta de todo lo que sucede a bordo, estar predispuestos a ser resolutivos y seguros en la toma de decisiones que requiere esta posición. También tener empatía con los pasajeros, tratando de ofrecer la mejor opción posible ante cualquier necesidad o petición.


P. ¿Cómo ha cambiado la Lorena que entró en 2018 a la de ahora?

R. Las experiencias que he extraído de cada buque me han hecho ser una persona mucho más madura y segura de mi misma, consciente de mi talento, de mis virtudes. Me siento orgullosa de haber encontrado mi sitio, mi proyecto y mi ambición. Estos cinco años han sido una montaña rusa de emociones, experiencias y sentimientos. De lo que no tengo duda es de que estoy donde quiero estar. Me siento muy feliz de donde he llegado, de la responsabilidad que se me ha confiado y de haberlo hecho acompañada con grandes profesionales.


P. ¿Qué le dirías a la Lorena de hace cinco años?

R. Que esté tranquila. Que aprenda todo lo bueno de cada persona que tiene al lado. Que aproveche todas las oportunidades que le vengan, que se fíe de su instinto y que sea fiel a su personalidad. Que siga viviendo y disfrutando del día a día, que va por el camino correcto, y que estoy muy orgullosa de ella.


P. Un aprendizaje de este tiempo en Baleària

R. Juntos llegamos más lejos. La experiencia y los recuerdos los hacen las personas. Si invertimos tiempo en cuidar y atender a las personas, el tiempo nos lo acaba devolviendo por partida doble. Y sobre todo, que cada día tenemos la oportunidad de aprender algo nuevo: en cada viaje, en cada ruta, en cada buque, en cada compañero e incluso en cada pasajero.

Aggregatore Risorse
Il Marocco più mediterraneo
Guías de viajes

Il Marocco più mediterraneo

  Questa regione è perfetta per scoprire città con secoli di storia e rilassarsi tra paesaggi naturali e spiagge incontaminate. Da Tangeri a Nador, dieci luoghi del nord del Marocco da esplorare in camper.   Pochi chilometri separano la Spagna dal Marocco; in meno di un'ora di traghetto dal sud della penisola si apre un intero paese da scoprire senza fretta. Il massiccio del Rif domina questa regione amazigh e ha plasmato un paesaggio di piccole e incredibili strade che superano valli e costeggiano il mare.   1: La porta del Marocco Tangeri Questa città è la porta d'ingresso e d'uscita non solo del Marocco, ma anche del continente. Sorge in un punto strategico dello Stretto di Gibilterra e ha radici fenicie e romane. Nelle strade della medina si incontrano passato e presente arabi, mentre questa architettura si mescola agli edifici del XX secolo, quando Tangeri era sotto protettorato internazionale. Si può notare anche l'impronta spagnola, come nel Teatro Cervantes.   La ceramica di Tangeri riflette il colore del mare   2: Con vista sullo Stretto Capo Spartel Capo Spartel, a dieci chilometri da Tangeri, offre una delle migliori viste sullo Stretto. È il punto in cui termina l'Atlantico e inizia il Mediterraneo. Il faro situato qui fu uno dei primi del paese ed è in funzione dal 1864. Si trova all'interno di una riserva naturale che nel fine settimana si riempie di abitanti di Tangeri desiderosi di uscire dalla città e trascorrere una giornata in famiglia. Molto vicine si trovano anche le Grotte di Ercole e le spiagge atlantiche di Sidi Kacem e Achakkar dove è possibile praticare surf e altre attività acquatiche.     3: La costa atlantica Assilah Le strette strade bianche di Assilah sono diventate un museo a cielo aperto. Numerosi murales riempiono di colore la medina di questa piccola città atlantica. Dalle mura del centro storico si vedono l'oceano e le spiagge sabbiose della città. È un luogo perfetto per fermarsi e mangiare pesce.   La medina di Assilah è patrimonio storico riconosciuto dall'Unesco   4: La città blu Chefchaouen È la perla blu del Marocco e i suoi vicoli conquistano molti viaggiatori che visitano questa località adagiata sul fianco di una montagna. La parte antica è un susseguirsi di strade irregolari piene di piccoli negozi di souvenir, abbigliamento, cibo e spezie. È uno dei posti migliori dove pernottare e anche una base ideale per godersi i numerosi itinerari escursionistici della regione.     5: Rilassarsi nella natura Parco Nazionale di Talassemtane Questo parco naturale di quasi 60.000 ettari è uno dei tesori della catena del Rif. Uno dei posti migliori dove fermarsi è il piccolo villaggio di Akchour, da cui partono diversi itinerari per esplorare questa zona montuosa a piedi o in bicicletta. Si possono vedere anche i boschi di cedri dell'Atlante e la cascata che porta il nome del villaggio.   A Talassemtane abbondano ruscelli e piscine naturali     6: La Colomba Bianca Tétouan Tornando sul Mediterraneo, Tétouan è una tappa obbligata. Gli edifici sono bianchi e, nella medina, questo colore si mescola al verde di molte porte. Il centro storico è Patrimonio dell'Umanità UNESCO. Tétouan è conosciuta anche come «la figlia di Granada» per la sua architettura ispano-moresca. A pochi chilometri si trova la spiaggia di Martil, la zona costiera più vicina alla città e un buon posto dove trascorrere la notte.   7: Mare e montagne Parco Nazionale di Al Hoceima Seguendo la strada costiera da Oued Laou verso Al Hoceima si raggiunge questo parco nazionale, un immenso territorio di natura e montagne che terminano nel Mediterraneo. Tra le scogliere e le zone rocciose si nascondono piccole spiagge e calette come Taoussarte o Taydiwine. In queste acque è possibile osservare anche il falco pescatore in azione.   8: Le spiagge mediterranee Oued Laou Situata tra le montagne, la spiaggia e il piccolo villaggio di pescatori di Oued Laou sono uno dei posti migliori dove fermarsi, staccare la spina e rilassarsi durante il viaggio. La strada da Tétouan è una delle più belle del nord del paese: costeggia il mare superando scogliere e piccole calette rocciose. Vicino al paese si trovano diversi campeggi, negozi e ristoranti.   Nell'Islam il verde è associato al Paradiso   9: La città sulla scogliera Al Hoceima Questa città del Rif si trova sulla costa, circondata da spiagge e con uno dei porti più importanti del nord del paese. Sorge su un'incredibile scogliera. Tra il 1994 e il 2004 ha subito due forti terremoti che hanno causato più di 500 vittime. Questo luogo fu anche uno dei centri di resistenza alla colonizzazione spagnola. Oggi è una delle destinazioni più frequentate da residenti e viaggiatori per trascorrere le vacanze estive e godersi le tranquille acque del Mediterraneo.   10: La costa orientale Nador Nador è l'ultima tappa ed è la città più importante della costa orientale marocchina, a pochi chilometri da Melilla. La città si affaccia sulla Mar Chica, una laguna salata collegata al mare. Seguendo la strada verso est troviamo la famosa Spiaggia Rossa, rocciosa, e l'estesa spiaggia di Ras El-Ma, con diversi chilometri di sabbia. Vicino al confine con l'Algeria si trova la località turistica di Saïdia, dove si trovano numerosi grandi hotel e ristoranti. 


Leggi altro
Maiorca a piedi e su due ruote
Guías de viajes

Maiorca a piedi e su due ruote

  Il clima mite e i buoni collegamenti hanno portato molti escursionisti e soprattutto ciclisti a scegliere Maiorca per praticare il loro sport preferito. Vi proponiamo dieci itinerari per allenare le gambe, a piedi o senza scendere dalla sella.   Con 1.600 km di strade secondarie e 468 km segnalati, Maiorca offre una struttura perfetta per il cicloturismo. Inoltre, la varietà dei suoi paesaggi —costieri, urbani, rurali e montani— la rende ideale anche da esplorare a piedi. L'esperienza è ancora migliore quando l'isola è più tranquilla: tra ottobre e maggio. 1: Paesaggi contrastanti lungo la vecchia ferrovia La via verde da Manacor ad Artà Non è un percorso circolare, quindi bisogna organizzare il ritorno. Questo itinerario di poco meno di 30 chilometri è relativamente facile e permette di godersi diversi paesaggi senza scendere dalla bicicletta, seguendo il vecchio tracciato ferroviario. Partendo a est di Manacor, quando arriveremo ad Artà avremo attraversato tunnel e vecchie stazioni e ammirato la Maiorca agricola, le montagne, i boschi mediterranei e, in lontananza, la costa di s'Illot e Cala Millor. Una versione più semplice va da Son Carrió a Son Servera.   2: Cultura e Serra de Tramuntana Valldemossa, Deià e Sóller La Certosa di Valldemossa, dove soggiornò Chopin, e il patrimonio architettonico di Sóller, soprattutto modernista, meritano una visita a questi due paesi della Serra. Questo itinerario per bici da strada è riservato agli esperti. Da Valldemossa ci dirigeremo verso il monastero di Miramar, fondato da Ramon Llull, e Son Marroig, legato all'arciduca Luigi Salvatore d'Austria. Seguendo la costa arriveremo a Deià e da lì scenderemo verso la Valle degli Aranci di Sóller. Avremo percorso 36 km. 3: Il tetto di Maiorca, Lluc e i bacini di Cúber e Gorg Blau Puig Major da Sóller Un altro itinerario per esperti, piuttosto impegnativo, ma che merita di entrare in questa top ten perché porta alla vetta più alta dell'isola. Da Sóller saliamo fino al tunnel di Monnàber, lungo circa 900 metri. A circa 2 km si trova la base militare, alla quale bisogna chiedere il permesso per accedere al Puig Major: dai suoi 1.445 metri si godono alcune delle migliori viste dell'isola. Poi scenderemo verso il Santuario di Lluc, un'altra tappa obbligatoria, passando per i bacini di Cúber e Gorg Blau. Dal Coll de Sa Batalla torneremo a Sóller lungo la MA-10.   Camminare tra pietre millenarie 4: Spiagge e parchi naturali in bicicletta Da Cala Egos a Es Trenc Questa escursione non circolare in bici da strada è lunga circa 60 km. Vedremo la costa di Santanyí e Campos e alcune delle spiagge più belle dell'isola. Partiremo da Cala Egos e raggiungeremo Portopetro attraverso il Camí des Barranc, passando sul lato nord del Parco Naturale di Mondragó. Proseguiremo parallelamente al torrent d'en Reieta fino a Santanyí. Attraverseremo questo grazioso centro fino a Es Llombards, Ses Salines e Colònia de Sant Jordi. Qui potremo lasciare la bicicletta e, se il tempo lo consente, camminare un po' e fare un bagno nel Parco Naturale Es Trenc-Salobrar o, all'altra estremità, a Es Carbó. Sono tutte spiagge spettacolari. 5: Belle viste sulla Serra e sulla costa Planícia da Esporles Questo percorso di 30 km si affronta in mountain bike ed è di difficoltà moderata. Partiremo da Esporles, uno dei paesi più belli della Serra, e raggiungeremo il Mirador de Mar seguendo l'antico sentiero che collegava il comune con Port de Calonge. Le viste sono spettacolari. Torneremo verso la MA-10 per scendere in direzione Banyalbufar, ma prima devieremo verso Planícia. In base alle energie e al tempo disponibile, potremo scegliere uno dei tre percorsi proposti all'interno di questa tenuta pubblica. Sulla via del ritorno, dopo una sosta al belvedere di Es Verger, continueremo verso un altro grazioso paese, Banyalbufar, e da lì a Esporles. 6: Necropoli fenicia sulla spiaggia Son Real L'escursione nella tenuta pubblica di Son Real, nel comune di Santa Margalida, è particolarmente indicata per le famiglie. Sono solo circa 2 km, senza saliscendi, e offre diverse attrazioni per i più piccoli. Esistono quattro itinerari possibili, ma soprattutto bisogna scegliere quello che arriva all'impressionante necropoli di Punta des Fenicis, con sepolture dall'Età del Ferro fino all'epoca romana e, già che ci siamo, concedersi un bagno nella spiaggia accanto.   Mare e montagna a Sóller   7: Escursionismo e cicloturismo in famiglia S'Albufera Il Parco Naturale di s'Albufera de Mallorca, nel nord dell'isola, è un luogo ideale per le famiglie. Ci sono quattro percorsi, da fare a piedi o in bicicletta: Sa Roca, Es Colombars, Es Cibollars e Es Camí d'Enmig-Ses Puntes. L'ultimo è il più lungo, circa tre ore, ma tutti permettono di ammirare la ricca fauna del parco, soprattutto gli uccelli.   8: Uno degli orizzonti più fotografati di Maiorca Torrent de Pareis Esistono diversi itinerari, alcuni perfino per alpinisti, per raggiungere la spettacolare foce di questo torrente, una delle spiagge più fotogeniche di Maiorca. Il percorso più classico è la discesa del canyon da s'Entreforc, dove termina il bacino di Gorg Blau: dura circa 6 ore, copre 5 km e richiede esperienza o una buona guida. La versione più semplice, adatta alle famiglie, è il sentiero che parte dalla spiaggia di Sa Calobra.   9: Luogo di contemplazione di Ramon Llull Santuario di Cura Se Ramon Llull lo scelse come luogo di ritiro spirituale, ci sarà stato un motivo. Proponiamo un percorso che parte dal paese di Randa per salire al Santuario di Cura, dove il beato maiorchino si ritirò nel XIII secolo e fondò la sua scuola. Durante l'escursione, oltre a godere di panorami spettacolari, visiteremo l'eremo di Sant Honorat e il Santuario di Nostra Senyora de Gràcia. Nell'ultimo tratto, lungo il Camí de Bon Pastor, vedremo alcune gallerie utilizzate come depositi di munizioni durante la Guerra Civile. L'unica vera difficoltà è l'accesso al Puig de Son Reus. 10: Rifugio dei trappisti durante la Rivoluzione francese La Trapa Diversi sentieri conducono a La Trapa, un monastero fondato nel 1810 da monaci trappisti francesi che, vent'anni dopo la presa della Bastiglia, decisero di fuggire dal paese. Abbandonata pochi anni dopo, la tenuta fu acquistata nel 1980 dal gruppo ambientalista GOB per impedirne l'urbanizzazione. Tra tutte le opzioni, il percorso più frequentato inizia al cimitero di s'Arracó. Un altro, da Sant Elm, costeggia il mare. Infine, un terzo passa per il Coll de Sa Gramola ed è una buona scelta se le rocce sono bagnate. Tutti offrono viste privilegiate sull'isolotto di Sa Dragonera.   I cavalli accompagnano i cicloturisti


Leggi altro