5 planes para una escapada a Eivissa

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Os proponemos un plan diferente y original: una escapada a Eivissa en familia de un día. Embarcando desde Mallorca, conocer la isla vecina en una jornada es posible gracias a Baleària, que ofrece un servicio express de dos horas de travesía que nos permite viajar y regresar el mismo día con el fast ferry Cecilia Payne.

 

  1. Perderse por las calles del interior de las murallas de Dalt Vila

Empezamos por el centro histórico de la ciudad, Dalt Vila, que se encuentra rodeado de murallas centenarias a través de sus siete baluartes, lo cual lo dota de un encanto muy especial. En su interior encontraremos desde construcciones típicas hasta varios museos que nos explican al detalle gran parte de la historia de la ciudad. Sus calles han albergado diferentes civilizaciones, desde los fenicios, que fundaron la ciudad en el 654 a.C., pasando por cartagineses, romanos, árabes… Todas esas improntas se ven reflejadas en las diferentes rutas que ofrece su casco antiguo.

 

  1. Visitar los museos de la ciudad

Si realizáis un tour por el centro no dejéis de visitar el Museo Puget  cuya entrada es gratuita (la mayoría de museos que encontraremos son gratuitos). Dentro, en su pinacoteca, se retratan las costumbres y los paisajes más representativos de la isla, pintados por Narcís Puget Riquet y su padre Narcís Puget Viñas. Sólo por el edificio merece la pena visitarlo, ya que es una casona noble típica de Dalt Vila con un patio interior precioso.

Otra visita que recomendamos es la de la Necrópolis púnica, considerada la más importante del Mediterráneo occidental, y el Museo monográfico Puig des Molins, también de entrada gratuita los domingos.

 

  1. Saborear la gastronomía local

Una opción interesante para comer si os apetece conocer algunos pueblos del interior es ir a Santa Gertrudis de Fruitera. Os recomendamos un bar donde van muchos ibicencos para comer, según dicen, los mejores bocatas de la isla. Se trata del Bar Costa. El pueblo es pequeño y el sitio es fácil de encontrar, el establecimiento se encuentra pegado a la plaza de la Iglesia. Lo ideal es llegar pronto ya que suele estar bastante lleno. Igualmente es un local amplio con terraza exterior, aunque nosotros preferimos comer dentro con el fresquito del aire acondicionado.

El local por dentro es muy bonito, repleto de pinturas, muchas de ellas donaciones de artistas que durante años han pasado por el bar. El sitio es encantador por su interior tan original, por el precio y por lo ricos que estaban sus bocatas. Una carta sencilla pero suficiente para poder comer bien y barato, con productos de buena calidad.

  1. Conocer sus playas

Una cita obligada si se va a Eivissa es disfrutar de sus playas. Os proponemos una que no está excesivamente lejos del sitio que os hemos recomendado para comer: la playa de Cala Llenya. El agua está muy limpia Las playas son muy parecidas a las de Mallorca, pero con su propio encanto. Esta, por ejemplo, tenía un pequeño acceso a través de un puente de madera muy bonito.

  1. Descubrir la leyenda del “fameliar” en Santa Elulària des Riu

Y como última parada, antes de regresar al embarque de nuevo, podéis visitar Santa Eulària des Riu, la población más importante de la mitad norte de Eivissa. Con un bonito paseo marítimo y una preciosa playa donde desemboca el único río que existe en Baleares, el río Santa Eulària, de donde viene el nombre de la población. Tampoco os podéis perder su puente romano o Pont Vell.

Para los peques proponemos un reto y es encontrar un mítico personaje muy escurridizo: el  fameliar, que se dejará fotografiar sólo con los más valientes. El fameliar es un ser pequeño y más bien feo que es capaz de realizar bien y muy rápido cualquier trabajo. Es posible conseguir uno la noche de Sant Joan debajo del Pont Vell, pero si buscáis por el pueblo podéis encontrar alguno.

Nuestro viaje llega a su fin y ponemos rumbo al puerto para regresar a nuestra querida isla. Es una gozada hacer este viaje a Eivissa en familia con Baleària y su fast ferry Cecilia Payne. La guinda a un día fantástico es poder ver la puesta de sol desde su cubierta. A las 22h es la llegada a  Palma. Una escapada perfecta que nos permite conocer un poco mejor nuestra isla vecina. ¡Nosotros repetiremos!

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