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Chimeneas: la distinción de las navieras
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Chimeneas: la distinción de las navieras

Por Javier Ortega Figueiral


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Durante décadas, la mayor parte de barcos mercantes y de pasaje tenían su casco pintado de negro. El motivo era simple: se trataba de un color más sufrido en tiempos en que el carbón era el combustible más utilizado para alimentar las calderas.

 

A su vez, la superestructura solía pintarse de blanco para que las zonas de pasaje no fueran innecesariamente calurosas en los meses de verano. 

 

En contraste con ese negro y ese blanco, en la parte más alta de los barcos estaban las chimeneas a las que compañías como la histórica Cunard Line Ltd., naviera británica fundada en 1839 por el magnate Samuel Cunard, empezaron a sacarle partido pintándolas con colores como el rojo para distinguir sus barcos de los de otras compañías. Esa fue una costumbre que luego se extendió por otras compañías, que jugaban con colores corporativos propios o bien escudos, logotipos o contraseñas pintados en la salida de humos, a modo de imagen corporativa.

 


La Cunard empezó a pintar de rojo sus chimeneas para distinguirse de sus competidores.

 

Algunas navieras acabaron asociadas de forma tan clara con los colores de sus chimeneas que sus nombres oficiosos se comieron a los reales y se convirtieron en nombres de facto de estas sociedades. Por ejemplo, la naviera cuyo nombre en el registro era 'Alfred Holt & Company' acabó siendo más conocida como Blue Funnel Line (la línea de la chimenea azul). Algo muy parecido pasó con la Royal Mail Steam Packet Company de Southampton que unía esta ciudad con la isla de Wight: el nombre por el que ha sido conocida durante más de 150 años como la Red Funnel (chimenea roja).

 

Cuestión de número y prestigio

A finales del siglo XIX y durante las primeras décadas del XX, el número de chimeneas que llevaban los barcos se asoció con conceptos como potencia, velocidad y fiabilidad, pues se entendía que, de cara a la galería, a más chimeneas, el buque tenía más motores. Por esta razón, varios de los grandes transatlánticos históricos llevaban más chimeneas de las necesarias, ya fuera por cuestiones estéticas, pues llevar cuatro parecía más equilibrado que tres, o bien por destacarse de nuevo de la competencia.

 


Las chimeneas del Isla de Botafoc, barco que firmó parte de la flota de Baleària hasta 2010, estaban pintadas en azul y naranja.

 

Uno de los ejemplos más conocidos de esta estrategia era el célebre RMS Titanic de White Star Line: las tres chimeneas delanteras eran útiles, mientras que la cuarta era una enorme estructura vacía. También el SS Imperator de la Hamburg America Line tenía una chimenea más de las necesarias en coincidencia con el Normandie, de la Compagnie Générale Transatlantique: tenía tres chimeneas, aunque solo necesitaba dos. En este último caso, en lugar de ser una estructura vacía, se aprovechó para ser la acomodación para los perros y animales de compañía durante las travesías transatlánticas.

Esos tiempos ya quedaron atrás y hoy son muy raras las navieras que tienen en mente encargar a un arquitecto naval más escapes de gases y humos de los necesarios. Una excepción a ello es la naviera Disney Cruise Line: sus barcos, que pretenden rememorar a grandes transatlánticos, solo necesitan una chimenea, aunque haciendo un guiño al pasado, estos llevan dos chimeneas gemelas: ambas son rojas y llevan un escudo el logotipo de las orejas del ratón Mickey. En su interior, la de de proa es un club para jóvenes con forma ovalada.

 

Las chimeneas de Baleària

En los primeros tiempos de la compañía, las chimeneas de Baleària eran de tres colores: azul con naranja en la base, además de en el perfil del barco-logotipo y blanco con el nombre de la naviera. En una versión posterior tanto el perfil del barco como el nombre de la empresa se unificaron en blanco y el azul siguió siendo el color principal, prescindiendo del color naranja.

 


El anterior diseño de las chimeneas de Baleària, en blanco y azul, con el perfil de un barco y el nombre de la naviera.

 

En la última versión, la B de Baleària, justo en el centro de la chimenea, es el logo que distingue a los barcos de la compañía además del característico verde con el que está pintado parte del casco en la parte de popa y las enormes letras con el nombre de la sociedad en ambos costados salvo en el buque que opera en conjunto con Fred Olsen Express para la línea con canarias: por babor luce el nombre  de una naviera y por estribor, otro igual que en la chimenea, repartida al 50% en este caso.

 


Otra versión de las chimeneas de la compañía, luciendo únicamente el nombre.

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La única dificultad la encontraremos en el acceso al Puig de Son Reus. 10: Refugio de los trapenses durante la Revolución Francesa La Trapa Hay varios caminos para llegar a La Trapa, un monasterio fundado en 1810 por monjes trapenses franceses que, veinte años después de la Toma de la Bastilla, decidieron huir del país. Abandonada a los pocos años, la finca fue adquirida en 1980 por el gupo ecologista GOB para impedir su urbanización. De todas las opciones, la ruta más frecuentada para llegar a La Trapa comienza en el cementerio de s’Arracó. Otra, desde Sant Elm, bordea la costa. Finalmente, una tercera pasa por el Coll de Sa Gramola y supone una buena opción si las rocas están mojadas. En todas ellas tendremos vistas privilegiadas del islote de Sa Dragonera.   Los caballos acompañan a los cicloturistas


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