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Los diez sitios más instagrameables de las Baleares
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Los diez sitios más instagrameables de las Baleares

Por Cristina Abel


 

Pocos archipiélagos son tan instagrameables como el de Balears. Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera ofrecen rincones de postal, el paraíso para los instagrammers.

 

Entre acantilados que resguardan calas escondidas, faros que vigilan el horizonte y pueblos detenidos en el tiempo, Balears despliega un encanto difícil de explicar solo con palabras. En estos paisajes, la cámara del móvil deja de ser un simple accesorio tecnológico para capturar instantes que se guardarán para siempre en nuestra memoria. La luz, protagonista  silenciosa, ilumina estas escenas, pero también cuenta una historia y revela la esencia mágica de este  archipiélago mediterráneo.

 

1. La joya amurallada
Dalt Vila (Ibiza)

La ciudad alta de Ibiza, declarada Patrimonio de la Humanidad, es un regalo para los amantes de la historia, la arquitectura y el encuadre perfecto. Entrar por el Portal de Ses Taules
es abrir la puerta de acceso a siglos de historia y tradición ibicenca. Callejones empedrados, fachadas blancas, puertas de colores y flores que cuelgan de cada balcón.

Subir a la catedral lleva su tiempo, pero el esfuerzo tiene su recompensa: una vista panorámica y sin filtros sobre el puerto, los barcos que zarpan hacia Formentera y las azoteas encaladas.
Cada rincón de Dalt Vila pide una foto, pero también una pausa.

 


2. Un balcón al sol del atardecer
Mirador de Sa Foradada (Mallorca)

Desde Son Marroig, una histórica finca situada entre Valldemossa y Deià, parte el sendero que lleva a uno de los miradores más celebrados de la isla. Sa Foradada, con su emblemático templete de mármol de Carrara, ofrece un contraluz casi teatral al atardecer, un lugar convertido en templo para los creadores de contenidos e instagrammers, sobre todo para los interesados en fotografías de viaje, estilo de vida y bodas.

La combinación del mar abierto, el perfil rocoso y el cielo incendiado convierte cada fotografía en una promesa de eternidad. Muchos optan por sentarse en el pequeño bar-mirador y ver el espectáculo con una copa de vino local. Otros bajan hasta el nivel del mar en una ruta más exigente, pero también más íntima. Sea cual sea tu opción, la cámara es casi un requisito.

 

 

Valldemossa (Mallorca)
 

 

3. Calas hermanas
Cala Macarella y Macarelleta (Menorca)

Reserva de la Biosfera desde 1993, Menorca guarda rincones donde la huella humana apenas es visible. Macarella y Macarelleta, dos calas vecinas enmarcadas por acantilados calizos y un frondoso pinar, parecen sacadas de una postal. Su entorno bien conservado y sus aguas turquesa las han convertido en iconos del litoral menorquín.

El acceso requiere una caminata de unos 40 minutos desde Cala Galdana. Cada paso vale la pena, especialmente si el objetivo es disfrutar y captar la luz, el azul de sus aguas y la arena blanca y fina. Para los amantes de la fotografía, el juego de luces y sombras por la mañana ofrece un espectáculo visual en constante cambio.

 

 

Cala Macarella (Menorca)
 


4. El acantilado al azul infinito
Ses Balandres (Ibiza)

En la costa noroeste de Ibiza, entre Santa Agnès de Corona y el mar, se esconde un lugar con vistas de ensueño. Este mirador natural, conocido como Ses Balandres, ofrece una de las panorámicas más espectaculares de la isla. Frente al visitante, el azul infinito del Mediterráneo; bajo sus pies, una caída vertiginosa hacia acantilados escarpados y un puñado de islotes que salpican el horizonte.

En este espacio singular se respira una tranquilidad que lo convierte en santuario para quienes buscan una Ibiza más salvaje y silenciosa. El mejor momento del día para dejarse hipnotizar por su magia, sin duda, es al atardecer, cuando el cielo se tiñe de fuego.

 


5. Nostalgia rural
Molinos de viento en Sant Francesc (Formentera)

Formentera, la más pequeña de las Pitiusas, cuenta con playas infinitas, pero también con un paisaje rural que ha resistido el paso del tiempo. En los alrededores de Sant Francesc, capital pintoresca, silenciosa y luminosa de la isla, los molinos de viento son testigos de otras épocas.

Construidos principalmente entre los siglos XVIII y XIX en la zona de Sa Miranda, estos emblemáticos edificios desempeñaron un papel crucial en la molienda de cereales, en una época en la que la agricultura era la base de la economía local.

El Molí Vell de la Mola, por ejemplo, ofrece visitas guiadas y una visión muy completa de la antigua vida isleña. Es al amanecer cuando estas construcciones reflejan su mejor luz: las aspas recortadas contra el cielo, los colores suaves del campo y esa atmósfera tranquila que hace que cada foto
parezca pensada para tu feed.

 

 

Molino de viento en Sant Francesc (Formentera)
 


6. La cala escondida que todos sueñan
Cala Varques (Mallorca)

Hay calas que parecen creadas para una imagen única y Cala Varques es uno de esos lugares que quedarán en tu memoria. Alejada de urbanizaciones y del bullicioso ruido, protegida por un
bosque y flanqueada por acantilados, esta playa virgen situada en la costa este de Mallorca (Manacor) conserva su esencia más salvaje. Los visitantes no encontrarán chiringuitos, tampoco
hamacas o caminos asfaltados, solo un paisaje natural para tu deleite a media hora de caminata entre pinos y tierra rojiza.

Una vez allí, quedarás atrapado por la belleza de un entorno irrepetible. Con aproximadamente 70 metros de longitud y 50 metros de anchura, esta playa de arena blanca y aguas cristalinas
está rodeada de acantilados bajos y un frondoso bosque de pinos, lo que le confiere un entorno natural y aislado. Puedes capturarla desde la arena, buscando encuadres íntimos entre pinos y rocas; desde el mar, accediendo en barco para obtener panorámicas únicas del litoral; o incluso a
vista de dron, donde la cala revela toda su geometría natural y su contraste de colores.

 


7. Un salto al vacío y al horizonte
Pont d’en Gil (Menorca)

En la costa oeste de Menorca, cerca de Ciutadella, se encuentra esta formación rocosa que parece trazada con escuadra y compás. Un arco natural de piedra caliza que se precipita sobre el mar como si fuera una pasarela secreta hacia el infinito.

El lugar ha ganado popularidad entre los que buscan atardeceres menos convencionales. Los últimos rayos de sol se cuelan bajo el arco y tiñen el agua de reflejos dorados. Accesible en coche y luego a pie, también se puede explorar en kayak. Un rincón perfecto para los que quieren sorprender a sus seguidores.

 


8. El Caribe sin pasaporte
Playa de Ses Illetes (Formentera)

Ses Illetes es una de esas playas que no necesita filtros. Arena fina y blanca, aguas de color turquesa y una lengua de tierra que parece flotar entre dos mares. No en vano es considerada entre las mejores playas del mundo.

Está situada en el Parque Natural de Ses Salines, y su acceso está regulado para proteger el entorno. Lo ideal es llegar en bicicleta o a pie desde el puerto de La Savina. El paseo es, sin duda, parte de la experiencia. Desde el extremo de la playa, se pueden tomar fotos que parecen montajes: horizonte azul, barquitos dispersos y el islote de Espalmador de fondo.

 

 

Playas de Ses Illetes (Formentera)
 

 

9. Belleza de piedra y silencio
Valldemossa (Mallorca)

El alma de la sierra de Tramuntana es Valldemossa. Este pequeño pueblo mallorquín, de piedra dorada y calles empedradas, es pura poesía arquitectónica. Sus fachadas adornadas con macetas y azulejos devocionales, las persianas verdes, las puertas robustas y los tejados de teja antigua conforman un escenario que atrapa.

Valldemossa fue refugio de artistas, escritores y músicos como Frédéric Chopin, George Sand, Rubén Darío, Unamuno y Azorín, y su legado aún resuena entre los muros de su Cartuja, mandada construir por el rey Sancho I en el siglo XIII. Para los fotógrafos, el momento mágico llega con las primeras luces de la mañana o justo antes del anochecer, cuando el pueblo se vacía y recupera la calma.

 

 

10. El fin del mundo balear
Faro de Cap de Barbaria (Formentera)

En el sur de Formentera, la carretera se estrecha hasta convertirse en una línea que se pierde en el horizonte. Al final, sobre un promontorio que cae al mar, se levanta el faro de Cap de Barbaria.
El camino es tan fotogénico como el faro mismo: una recta flanqueada por campos secos, muros de piedra y silencio. Al atardecer, la luz lo cambia todo: el cielo se llena de color, los contornos
se suavizan y cada ángulo pide una instantánea. Es uno de esos momentos en los que solo tienes que apretar el botón de la cámara de tu móvil y dejar que el paisaje haga el resto.

 

 

Faro de Cap de Barbaria (Formentera)

 

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El Marroc més mediterrani
Guías de viajes

El Marroc més mediterrani

  Aquesta regió és perfecta per gaudir de ciutats amb segles d'història i desconnectar als seus paratges naturals i platges verges. De Tànger fins a Nador, deu llocs del nord del Marroc per perdre's en autocaravana.   Pocs quilòmetres separen Espanya del Marroc; en menys d'una hora en ferri des del sud de la península s'obre tot un país que només es pot descobrir sense presses. El massís del Rif domina aquesta regió amaziga i ha modelat un paisatge de petites i increïbles carreteres que superen valls i voregen la costa.   1: La porta del Marroc Tànger Aquesta ciutat és la porta d'entrada i sortida no només del Marroc, sinó també del continent. És una urbs situada en un punt estratègic de l'estret de Gibraltar, amb arrels fenícies i romanes. Als carrers de la medina es veu el passat i el present àrab, però aquesta arquitectura es barreja amb els edificis del segle XX, quan Tànger estava sota el protectorat internacional. També s'hi pot veure l'empremta espanyola, com el Teatre Cervantes.   La ceràmica de Tànger reflecteix el color de la mar   2: Amb vistes a l'Estret Cap Espartel El Cap Espartel, a deu quilòmetres de Tànger, té una de les millors vistes de l'Estret. És el punt on acaba l'Atlàntic i dona pas al Mediterrani. El far situat en aquest indret va ser un dels primers del país i funciona des de 1864. Es troba en una reserva natural que els caps de setmana s'omple de tangerins que volen sortir de la ciutat i passar un dia en família. Molt a prop també hi ha les Coves d'Hèrcules i les platges atlàntiques de Sidi Kacem i Achakkar on es pot practicar surf, entre altres activitats aquàtiques.     3: La costa Atlàntica Assilah Els estrets carrers blancs d'Assilah s'han convertit en un museu a l'aire lliure. Molts murals omplen de color la medina d'aquesta petita ciutat atlàntica. Des dels murs del nucli antic es veu l'oceà i les platges de sorra de la ciutat. És un lloc perfecte per fer una parada i menjar peix.   La medina d'Assilah és Patrimoni Històric per la Unesco   4: La ciutat blava Chefchauen És la perla blava del Marroc; els seus carrerons enamoren molts dels viatgers que recorren aquesta població situada al vessant d'una muntanya. La zona antiga de la ciutat és un laberint de carrers irregulars plens de petites botigues de records, roba, menjar o espècies. És un dels millors llocs on passar la nit i també per gaudir de les nombroses rutes de senderisme de la regió.     5: Desconnectar a la natura Parc Nacional de Talassemtane Aquest parc natural de gairebé 60.000 hectàrees és un dels tresors de la serralada del Rif. Un dels millors llocs per establir-se és la petita població d'Akchour, des d'on surten diferents rutes per recórrer aquesta zona muntanyosa a peu o amb bicicleta. També s'hi poden veure els boscos de cedres de l'Atles i la cascada que porta el nom d'aquesta població.   A Talassemtane abunden els rierols i les basses     6: La Coloma Blanca Tetuan Tornant al Mediterrani, Tetuan és una ciutat de visita obligada. Els edificis són blancs i, a la medina, aquest color es barreja amb el verd de moltes portes. El nucli antic està catalogat com a Patrimoni de la Humanitat per la UNESCO. Tetuan també és coneguda com «la filla de Granada» per la seva arquitectura hispanomorisca. A pocs quilòmetres hi ha la platja de Martil, la zona costanera més propera a la ciutat i un bon lloc per passar la nit.   7: Mar i muntanyes Parc Nacional d'Alhucemas Seguint la ruta per la carretera costanera des de Oued Laou cap a Alhucemas s'arriba a aquest parc nacional. Un immens territori de natura i muntanyes que acaben al Mediterrani. Entre els penya-segats i les zones rocoses hi ha petites platges o cales amagades com la de Taoussarte o Taydiwine. En aquestes aigües també podem veure en acció l'àguila pescadora.   8: Les platges mediterrànies Oued Laou Situada entre muntanyes, la platja i el petit poble de pescadors d'Oued Laou és un dels millors punts per aturar-se, desconnectar i relaxar-se del viatge. La carretera des de Tetuan és una de les més boniques del nord del país, voreja la costa superant penya-segats i petites cales de roca. A prop del poble hi ha diversos càmpings, botigues i restaurants.   El verd s'associa amb el Paradís a l'islam   9: La ciutat sobre el penya-segat Alhucemas Aquesta ciutat del Rif és a la costa, envoltada de platges i amb un dels ports més importants del nord del país. Està situada sobre un penya-segat espectacular. Entre 1994 i 2004 va patir dos terratrèmols importants que van deixar més de 500 víctimes. Aquest punt també va ser un dels focus de resistència contra la colonització espanyola. Ara és un dels llocs més visitats per locals i viatgers per passar-hi les vacances d'estiu i gaudir de les tranquil·les aigües mediterrànies.   10: La costa oriental Nador Nador és l'última parada, la ciutat més important de l'est de la costa marroquina, a pocs quilòmetres de Melilla. La ciutat mira a la Mar Chica, una llacuna salada connectada amb la mar. Seguint la carretera en direcció est trobem la coneguda platja Roja, rocosa, i l'extensa platja de Ras El-Ma, de diversos quilòmetres de sorra. A prop de la frontera amb Algèria hi ha la turística ciutat de Saïdia, on podem trobar nombrosos grans hotels i restaurants. 


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Mallorca a peu i sobre rodes
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Mallorca a peu i sobre rodes

  El clima suau i les bones connexions han fet que molts senderistes i, sobretot, ciclistes triïn Mallorca per practicar el seu esport preferit. Us proposem deu rutes per exercitar les cames, a peu o sense baixar del selló.   Amb 1.600 km de carreteres secundàries i 468 km senyalitzats, Mallorca ofereix una estructura perfecta per practicar cicloturisme. A més, el seu paisatge divers —litoral, urbà, rural o de muntanya— la fa idònia també per recórrer-la a peu. L'experiència és molt millor quan l'illa està més tranquil·la: entre octubre i maig. 1: Paisatges de contrast per l'antiga via del tren La via verda de Manacor a Artà No és una ruta circular, així que haurem de preveure la tornada. Aquest recorregut de poc menys de 30 quilòmetres és relativament fàcil i permet gaudir, sense baixar de la bicicleta, de diferents paisatges seguint l'antic traçat ferroviari. Començarem a l'est de Manacor i, quan arribem a Artà, haurem travessat túnels i antigues estacions i contemplat la Mallorca agrícola, muntanyes, boscos mediterranis i, de lluny, la costa de s'Illot i Cala Millor. Una versió més assequible seria de Son Carrió a Son Servera.   2: Cultura i la Serra de Tramuntana Valldemossa, Deià i Sóller La Cartoixa de Valldemossa, on es va allotjar Chopin, i el patrimoni arquitectònic de Sóller, especialment el modernista, justifiquen una visita a aquests dos pobles de la Serra. Aquesta ruta és per a experts, amb bicicleta de carretera. Des de Valldemossa ens dirigirem al monestir de Miramar, fundat per Ramon Llull, i a Son Marroig, de l'Arxiduc Lluís Salvador d'Àustria. Paral·lels a la costa arribarem a Deià i, des d'allà, baixarem fins a la Vall dels Tarongers de Sóller. Haurem fet 36 km. 3: El sostre de Mallorca, Lluc i els embassaments de Cúber i el Gorg Blau El Puig Major des de Sóller Una altra ruta per a experts, força dura, però que ha d'estar en aquest top ten perquè és l'ascens al cim més alt de l'illa. Des de Sóller pugem fins al túnel de Monnàber, d'uns 900 metres. A uns 2 km hi ha la base militar, a la qual haurem de demanar permís per accedir al Puig Major: des dels seus 1.445 m gaudirem de les millors vistes de l'illa. Després baixarem cap al Santuari de Lluc, una altra parada obligada, passant pels embassaments de Cúber i el Gorg Blau. Des del Coll de Sa Batalla ens dirigirem a Sóller per la MA-10.   Caminar entre pedres mil·lenàries 4: Platges i parcs naturals des de la bicicleta De Cala Egos a Es Trenc Aquesta excursió no circular amb bicicleta de carretera consta d'uns 60 km. Veurem la costa de Santanyí i Campos, i algunes de les millors platges de l'illa. Començarem a Cala Egos i, des d'allà, anirem a Portopetro pel Camí des Barranc, on passarem per la cara nord del Parc Natural de Mondragó. Continuarem paral·lels pel torrent d'en Reieta fins a Santanyí. Travessarem aquest bonic nucli fins a Es Llombards, Ses Salines i la Colònia de Sant Jordi. Allà podrem deixar la bicicleta i, si el temps ho permet, caminar una mica i banyar-nos al parc natural d'Es Trenc-Salobrar o, a l'altre extrem, a Es Carbó. Totes són platges espectaculars. 5: Bones vistes de la Serra i de la costa Planícia des d'Esporles Aquesta ruta de 30 km la farem amb bicicleta de muntanya i té una dificultat moderada. Sortirem d'un dels pobles més bonics de la Serra, Esporles, i ens dirigirem al Mirador de Mar per l'antic camí que unia el municipi amb el Port de Calonge. Les vistes són espectaculars. Tornarem cap a la MA-10 per baixar cap a Banyalbufar, però abans ens desviarem cap a Planícia. Depenent de l'energia i el temps, podem recrear-nos en algun dels tres recorreguts proposats dins aquesta finca pública. Emprenem el camí de tornada: després d'aturar-nos al mirador d'Es Verger, continuem fins a un altre bonic poble, Banyalbufar, i d'allà, a Esporles. 6: Necròpolis fenícia a peu de platja Son Real L'excursió per la finca pública de Son Real, al municipi de Santa Margalida, està especialment indicada per a famílies. Són només uns 2 km, sense desnivells, i ofereix atractius per als més petits. Hi ha quatre itineraris possibles, però sobretot cal fer el que arriba fins a la impressionant necròpolis de Punta des Fenicis, amb sepultures des de l'edat del Ferro fins a l'època romana i, ja que hi som, banyar-nos a la platja que hi ha al costat.   Mar i muntanya a Sóller   7: Senderisme i cicloturisme familiar S'Albufera El Parc Natural de s'Albufera de Mallorca, al nord de l'illa, és un lloc ideal per anar-hi en família. Hi ha quatre recorreguts i es poden fer a peu o amb bicicleta: Sa Roca, Es Colombars, Es Cibollars i Es Camí d'Enmig-Ses Puntes. El més llarg, d'unes tres hores, és aquest últim, però tots permeten contemplar la riquesa de fauna, sobretot ornitològica, del parc.   8: Un dels horitzons més retratats de Mallorca El Torrent de Pareis Hi ha diverses rutes, algunes fins i tot per a alpinistes, per arribar fins a l'espectacular desembocadura d'aquest torrent, una de les platges més fotogèniques de Mallorca. La més típica és el descens del barranc des de s'Entreforc (on desemboca l'embassament del Gorg Blau): dura unes 6 hores, comprèn 5 km i requereix experiència o un bon guia. La versió més senzilla, per fer en família, és el camí que comença a la platja de Sa Calobra.   9: Lloc de contemplació de Ramon Llull Santuari de Cura Si Ramon Llull el va triar com a lloc de retir espiritual, devia ser per algun motiu. Proposem un recorregut que començaria al poble de Randa, per després pujar fins al santuari de Cura, on el beat mallorquí es va retirar al segle XIII i va fundar la seva escola. En aquesta excursió, a més de gaudir d'unes vistes impressionants, visitarem l'ermita de Sant Honorat i el Santuari de Nostra Senyora de Gràcia. A la part final, al Camí de Bon Pastor, veurem algunes de les galeries que es van utilitzar com a polvorins durant la Guerra Civil. L'única dificultat la trobarem en l'accés al Puig de Son Reus. 10: Refugi dels trapencs durant la Revolució Francesa La Trapa Hi ha diversos camins per arribar a La Trapa, un monestir fundat el 1810 per monjos trapencs francesos que, vint anys després de la presa de la Bastilla, van decidir fugir del país. Abandonada pocs anys després, la finca va ser adquirida el 1980 pel grup ecologista GOB per impedir-ne la urbanització. De totes les opcions, la ruta més freqüentada per arribar a La Trapa comença al cementeri de s'Arracó. Una altra, des de Sant Elm, voreja la costa. Finalment, una tercera passa pel Coll de Sa Gramola i és una bona opció si les roques estan mullades. En totes tindrem vistes privilegiades de l'illot de Sa Dragonera.   Els cavalls acompanyen els cicloturistes


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