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5 formas de celebrar la fiesta del solsticio de verano
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5 formas de celebrar la fiesta del solsticio de verano

Por Ignacio Sánchez | Periodista


 

La festividad de San Juan marca el inicio de la época estival. Así viven algunos de los #DestinosBaleària la bienvenida al verano. 

 

Málaga 

Coge papel y lápiz. Escribe tus deseos y, en la medianoche del 23 al 24 de junio, quémalos en una hoguera en la playa. Dice la tradición que se cumplirán. Por eso miles de malagueños siguen manteniendo esta costumbre que se une a la de saltar a través de las llamas para purificarse. También la de quemar ‘júas’. Se trata de muñecos realizados con deshechos, telas en desuso o trapos que son consumidos también en el fuego para simbolizar que algo negativo desaparece. 

Las fiestas de San Juan son una de las citas más esperadas del verano malagueño y se celebran a lo largo de toda la Costa del Sol con conciertos, veladas y fiestas junto al Mediterráneo. En muchas playas, además, está permitida la celebración de ‘moragas’, que son como barbacoas, pero en plena playa y donde nunca podrán faltar las sardinas. ¡Buen provecho! 

 

Concierto de San Juan en la playa de la Malagueta

 

Menorca 

Difícil imaginar un entorno mejor que el de Ciutadella, en Menorca, para celebrar Sant Joan. Las fiestas suponen uno de esos eventos que hay que vivir en primera persona alguna vez en la vida. Porque no hay nada como ver a los verdaderos protagonistas: caballos engalanados dirigidos por sus jinetes que alzan sobre sus patas traseras para mostrar poderío y nobleza.  

Además, durante la festividad de Sant Joan en Ciutadella hay una romería y una singular guerra de avellanas, además de numerosos juegos medievales ecuestres mientras cae el sol. Tampoco hay que perderse el castillo de fuegos artificiales que habitualmente ilumina la noche del 24 de junio. Siempre merece la pena escaparse en algún momento a descansar y disfrutar de algunas de las playas y pequeñas calas que esta isla ofrece. 

 

 

Sant Joan en Ciutadella

 

Alicante 

Les Fogueres de Alicante son parte de la historia de la ciudad. Es una tradición que se remonta al siglo XIX. Los primeros días son los perfectos para conocer las singulares esculturas efímeras hechas de madera, cartón y corcho que arderán en la noche más larga del año. Pero hasta el lunes desarrollarán un amplio programa festivo que se extiende a todos los barrios. Cada distrito despierta con pólvora y petardos por las mañanas, siempre pendiente del jurado que evalúa los ninots y con ganas de sorprender a los miles de turistas que se acercan cada año a Alicante.  

Las jornadas incluyen espectáculos pirotécnicos, música, desfiles, pasacalles, trajes típicos y ofrendas florales a la Virgen del Remedio. Todo ello hasta el momento más importante, la quema de Les Fogueresdenominada ‘Cremà’, que tiene lugar en la medianoche del día 24.

 

Foguera en Alicante

 

Tarragona 

El fuego, la música y los ‘castells’ son la base de la fiesta de Sant Joan en Tarragona. Hay baile de diablos, espectáculos, agrupaciones de ‘xiquets’, hogueras y, por supuesto, ganas de diversión.  Los principales actos se realizan en el barrio marinero del Serrallo, donde se realiza la llegada de la llama del Canigó. Y, también, ‘cremà’ para la quema de cada ninot. También hay agrupaciones de bailes y pasacalles en la Rambla Nova. 

 

Tenerife 

En la isla de Tenerife hay dos lugares en los que se celebra esta festividad de manera especial. Uno es Puerto de la Cruz, donde se engalanan las fuentes públicas del municipio, se encienden hogueras en la arena e incluso se hace el llamado ‘baño de las cabras’ en el muelle pesquero la ciudad. Esta tradición procede de los guanches, quienes la ejecutaban en el solsticio de verano y de la que se puede disfrutar a primera hora del día 24. 

 

 

Celebración de San Juan en Puerto de la Cruz

 

Otro punto de especial interés es Punta del Hidalgo. Allí la festividad se conoce popularmente como ‘San Juanito’. La tarde del 23 se celebra el XXIV paseo romero y la del 24 la llamada procesión en la playa. En ella, jóvenes del pueblo toman la imagen del santo y la llevan a hombros hasta el mar acompañados de rondallas lugareñas. Allí, el patrón se convierte en testigo del encendido de hogueras junto al mar, en las que se queman los recuerdos de los que cada uno quiere despedirse.

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Las mejores playas gaditanas
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Las mejores playas gaditanas

  La costa de Cádiz se enorgullece de contar con algunas de las playas más impresionantes de Europa, paisajes naturales de arena fina y virgen que invitan tanto al relax como a la emoción de deslizarse sobre las olas en una tabla de surf.     Las calas de Roche   Las calas de Roche son como el último sorbo de una buena copa de vino. La costa de Cádiz posee muchos tesoros escondidos capaces de sorprender al visitante, aunque no todos son de fácil acceso. Las calas de Roche son una sucesión de hermosas y pequeñas calas rodeadas de naturaleza y acantilados al norte de Conil. Contemplar el atardecer desde cualquiera de ellas representa una de las experiencias más maravillosas que se puede disfrutar en todo el litoral andaluz.     Una serie de senderos, que parten desde el mismo Conil, bordeando la costa, conducen hasta estas playas en forma de medialuna, difíciles de divisar a simple vista desde la carretera que discurre elevada y paralela al mar. Lo complicado de su orografía es parte de su encanto que, además, se ve fortalecido por su naturaleza efímera, ya que el hecho de poder llegar hasta ellas o gozar de su arena depende por completo del ritmo cadencioso de las mareas. Otro de sus encantos radica en que se han conservado completamente vírgenes, por lo que no disponen de chiringuitos, duchas, aseos o cualquier otro servicio; únicamente naturaleza en estado puro.     Cala Frailecillo, cala Encendida, cala Tío Juan Medina, cala Pato, cala Medina y cala Áspero son la media docena de calas que forman esta espectacular zona del litoral gaditano de apenas 600 metros de extensión. A todas ellas se accede por unas escalinatas excavadas en la roca que descienden desde los acantilados rojizos. Sus vistas son idílicas, el agua siempre cristalina y prácticamente sin oleaje, su olor inconfundible a salitre y, por supuesto, el sonido constante del vaivén de las olas como telón de fondo hacen que uno se sienta como en un cuento de hadas. Ideales para evadirse del mundo y del frenesí diario.        Dunas de Valdevaqueros   La playa de Valdevaqueros, la más bonita de Tarifa, es uno de los pocos lugares vírgenes que quedan en la Costa de la Luz, donde los valles de los ríos desembocan silenciosos en la playa y en la sierra litoral, ajenos al ajetreo de las olas mar adentro donde los amantes del windsurf y del esquí con cometa luchan por subirse a la gran ola. En primera línea de costa, en este edén natural de arena fina, 4 kilómetros de dunas móviles se desplazan al capricho de los vientos engullendo árboles, carreteras y amenazando con sepultar todo aquello que encuentren a su paso.     El médano de Valdevaqueros se formó como consecuencia de las acciones militares llevadas a cabo en la década de los cuarenta, en plena dictadura franquista, para acondicionar los terrenos que daban acceso a los cuarteles de la zona, y para cavar algunas trincheras que impidieran un posible desembarco aliado en la costa. La construcción de un foso de arena alargado paralelo a la costa entre la zona dunar y la orilla del mar, junto con los fuertes vientos de levante desplazaron la arena y provocaron un aumento de la franja dunar que aumenta, imparable, año tras año.    Actualmente, en los días de fuerte viento de levante, la arena invade totalmente la carretera A-2325, en la que habitualmente los turistas curiosos se hacen selfies con las señales de tráfico medio enterradas. Esos días, la vía se vuelve totalmente intransitable y los vecinos quedan incomunicados hasta que las máquinas excavadoras retiran las ingentes cantidades de arena que, a veces, llegan a alcanzar los 30 metros de altura.         Caños de Meca: Faro de Trafalgar   Caños de Meca todavía se asocia a esa imagen de la década de los sesenta en la que ostentaba el título de ser el rincón más hippie de la costa gaditana, frecuentado por bohemios, artistas y, en ocasiones, incluso por algunos de los miembros de la llamada movida madrileña, en busca de esa anhelada libertad. La misma que todavía persiguen hoy en día los que se acercan a este municipio en busca del contacto directo con la naturaleza, el mar, una dieta saludable, atardeceres de película y, sobre todo, la posibilidad de bajar las revoluciones de la vida estresada de las grandes ciudades.      El viento persistente, las dunas doradas y un pasado bucanero envuelven el faro de Trafalgar en una atmósfera misteriosa. Contemplar el atardecer frente a este baluarte histórico de 34 metros de altura representa una auténtica delicia. Solitario ante la inmensidad del océano, el faro se sitúa en una zona repleta de dunas doradas, extensas playas y una vegetación que a veces llega incluso hasta la arena. Una pasarela de madera serpentea por la costa, atravesando acantilados, desde donde se pueden observar infinitos tonos azulados que el océano dibuja según las corrientes. A lo lejos, los surfistas, windsurfistas y kitesurfistas buscan el viento de levante que les haga volar, ajenos al hecho de que hace algo más de 200 años, en este mismo escenario, se libraba la batalla de Trafalgar, un enfrentamiento naval entre la Armada Real Británica y las flotas combinadas de las Armadas francesa y española que tuvo lugar durante la guerra de la tercera coalición. La victoria, por cierto, cayó del lado inglés.     Desde el promontorio del faro, se puede bajar hasta la playa de Trafalgar, una enorme cala virgen de arena fina y dorada que se extiende a lo largo de 2 km desde el cabo hasta la playa de Zahora, al norte.       


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Un paseo por el Bosque de la Niebla en Cádiz
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Un paseo por el Bosque de la Niebla en Cádiz

  Hay escenarios de la provincia de Cádiz, concretamente del Campo de Gibraltar, que no necesitarían una decoración especial para Halloween. Uno de ellos es el sendero más tenebroso del sur de Europa. O el más bonito, según se mire.   Y que es un magnífico recurso para disfrutar del tiempo libre de la zona. Se trata del Bosque de la Niebla, un singular espacio de máxima protección por sus valores ambientales excepcionales, dentro de los límites del Parque Natural de Los Alcornocales. Situado entre los términos municipales de Algeciras, Los Barrios y Tarifa, es una de las rutas favoritas de los amantes del senderismo y la fotografía de la zona. Porque las estampas que surgen de este espacio, donde la naturaleza regala nada menos que 245 días de niebla al año, son únicas.     El Bosque de la Niebla, un singular espacio de máxima protección por sus valores ambientales excepcionales   ¿Qué hace especial este sendero? Lo que convierte en especial el Bosque de la Niebla es que cuenta con ecosistemas que no se corresponden ni con la zona donde se ubica ni con la edad geológica. La humedad que emana de su situación geográfica, entre el Atlántico y el Mediterráneo, junto al estrecho de Gibraltar,lo convierte en una verdadera cápsula del tiempo con niebla constante, casi a diario. Esto hace que mantenga preciosas y sombrías imágenes, casi fantasmagóricas, de una vegetación que no es ni de este tiempo y ni de este lugar. Nada más adentrarse, el musgo, laojaranza, los helechos y la humedad obnubilan. Como si fuera magia, el bosque de laurisilva del sur de Europa se presenta al senderista como un regalo de la naturaleza. Y de ahí que esteparaje cuente con la máxima protección ambiental.     El sendero está ubicado en los Llanos del Juncal, en el Tajo de las Escobas   ¿Cómo llegar hasta el bosque de la niebla? Llegar hasta este sendero tenebroso no es nada fácil. Primero, por su ubicación, en los Llanos del Juncal, en las inmediaciones del Tajo de las Escobas. Y segundo, por el esfuerzo físico que debes realizar para llegar hasta allí si dejas el vehículo, por ejemplo, en la zona recreativa delBujeo, en Algeciras.   Aunque no desesperes, porque la ruta también merece la pena. Según asciendas por los caminos forestales tendrás tanto vistas al mar como al continente africano. Y encontrarás ganado pastando, e incluso zonas tan singulares como un parque eólico plantado en La Ahumada, una zona donde los árboles dan buena cuenta del viento de Levante, con Tarifa a un lado y el monte Jebel Musa, al otro.    El bosque de alcornoques irá cerrándose hasta que la humedad te nuble la vista y ahí, al cruzar una verja, te estarás adentrando en el sendero más enigmático del sur de Europa.     La ubicación está catalogada como zona de Reserva A del Parque Natural de Los Alcornocales   Pide permiso para hacer la ruta La zona está catalogada con la máxima protección, como zona de Reserva A del Parque Natural de Los Alcornocales.  Por ello, debes pedir permiso al propio parque natural para ir de excursión. Basta con enviar un correo electrónico a [email protected] con la solicitud, la fecha, el número de personas que desea ir allí y, por supuesto, seguir las normas que te faciliten con la autorización para seguir manteniendo viva la magia de estesendero  que encierra los mayores misterios de la zona sur del continente europeo.


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