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Castillos: vigilantes de piedra

Villenabaja

Mucho antes de que se inventaran los miradores turísticos, los castillos y fortalezas ocuparon  promontorios desde los que dominar el paisaje y defenderse de invasores y corsarios.

Las playas del litoral alicantino son el principal polo de atracción turística, pero la costa y las comarcas del interior de Alicante ofrecen alternativas con magnetismo. Como la llamada Ruta de los Castillos en la que, dividida en cinco itinerarios, se puede viajar a lo largo de quince siglos de historia de unas tierras de frontera y de conquista. Desde la época visigoda o árabe a las disputas entre el Reino de Castilla y la Corona de Aragón.

Entre los Castillos del Vinalopó, destacan la atalaya árabe de Villena, donde vivió don Juan Manuel, autor de El Conde de Lucanor. O el castillo de Biar, municipio que, con Bussot, delimitó los dominios del Reino de Valencia en el Tratado de Almizra, rubricado por Jaume I y Alfonso de Castilla, futuro Alfonso X.

 

Biar, cuya fortaleza emerge majestuosa, fue municipio de frontera del Reino de Valencia
 

Uno de los castillos más conocidos y emblemas de la ciudad en la que se ubica es el de Santa Bárbara, en Alicante. Emerge entre los edificios de la ciudad, sobre una cima rocosa y desde él se domina el mar. Por eso Pere IV bautizó esa fortaleza como La clau del Regne.

En las comarcas del interior de Alicante nos encontramos fortificaciones como el castillo Penella, en Cocentaina, el de Banyeres, en plena Serra Mariola, o los de Alcoi, Onil o Tibi. Y ejerciendo de vigilantes de la playa, se suceden las fortalezas que, de norte a sur, conforman la llamada ruta de la Frontera del Miedo.

El diseño del de Dénia se remonta a la época islámica, entre los siglos XI y XII. En él se ubica el Museo Arqueológico. A sus pies, el barrio de les Roques y el puerto. Sin salir de la Marina Alta, Calp cuenta también con un testigo de las mil batallas libradas durante siglos de historia. Unos kilómetros hacia el interior se encuentra Guadalest, uno de los municipios más bonitos de España. Y cuenta con un castillo que lleva mil años sentado sobre una roca.

 

El castillo del encantador Guadalest data del siglo XI
 

Una fortaleza para rezar

La Iglesia de San Bartolomé, en Xàbia, está construida con piedra “tosca”, arenisca extraída de la conocida Cova Tallada, a los pies del Cap de Sant Antoni. De estilo gótico isabelino, se construyó en el siglo XIV sobre la torre ábside, a la que se dieron funciones de campanario. En época medieval ya ejercía de fortaleza defensiva y lugar de culto religioso. Está considerada Bien de Interés Cultural (BIC).

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