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La Menorca prehistórica: taulas, talaiots y navetas

Por Josep Pons Fraga | Periodista

Menorca, museo al aire libre por su riqueza arqueológica, aspira a la declaración como Patrimonio de la Humanidad con sus monumentos talayóticos. Los visitantes que llegan hoy a la balear menor quedan sorprendidos por el gran número y buen estado de conservación de los yacimientos arqueológicos de Menorca, entre los que sobresalen los monumentos de la cultura talaiótica.  La importancia y diversidad de estos monumentos ha motivado la presentación de la candidatura de la isla ante la UNESCO para ser declarada Patrimonio de la Humanidad.

Hoy constituyen un extraordinario atractivo para los turistas que acuden a la isla. La red Menorca Talaiòtica, gestionada por el Consell Insular a través de la Fundació Destí Menorca coordina las visitas a los enclaves más emblemáticos: Trepucó, Torre d’en Galmés, Torralba d’en Salord, Sa Naveta des Tudons, Son Catlar, Talatí de Dalt, Torretrencada, Torrellafuda y Cala Morell. La secuencia histórica durante la que se levantan estas construcciones singulares se inicia a partir del 1.400 antes de Cristo y perdura hasta bien entrada la época romana. Su técnica constructiva, con grandes piedras encajadas en seco, sin argamasa, se denomina hoy ‘ciclópea’, en alusión de las construcciones micénicas de la antigua Grecia.

A la etapa anterior, que corresponde a la cultura pretalaiótica, del 2.000 al 1.400 a.C., pertenecen las navetas de enterramiento, monumentos funerarios de planta absidal con una estrecha entrada, por la que se introducían los cadáveres. Su origen se sitúa en la Edad de Bronce (del 2.000 al 1.000 a.C.). La más conocida y divulgada es Sa Naveta des Tudons, situada a seis kilómetros del núcleo urbano de Ciutadella. Además de Es Tudons, se pueden admirar con facilidad las navetas de enterramiento de Rafal Rubí, ubicadas entre Maó y Alaior.

Construcciones de estructura troncocónica, con bases circulares o cuadradas, los talaiots son abundantes en Menorca y Mallorca. Situados en sitios elevados, y al tener la configuración de torres líticas, son atalayas con las funciones de torres de vigilancia, observación y defensa del territorio. En Menorca alcanzan grandes dimensiones, hasta 30 metros de diámetro. Algunos son macizos, y en otros se puede acceder al interior. Integrados en el paisaje rural de la Reserva de la Biosfera de Menorca, se pueden visitar varios ejemplares soberbios, en excelente estado de conservación. Destaca el enorme talaiot de Trepucó (Maó), junto a la taula del mismo nombre; los que forman parte del poblado de Torre d’en Galmés  y Torralba d’en Salort, en Alaior; Talatí de Dalt, Cúrnia y Torelló, en Maó; Torrellafuda, Torretrencada y el poblado de Son Catlar, en Ciutadella.

El monumento arqueológico por excelencia de Menorca es la taula, por su semejanza con mesas gigantes. Sorprende su monumentalidad y sencillez, que da idea de la dificultad para mover y colocar, firmes y asentadas, las dos enormes piedras que lo conforman: una ‘T’ descomunal.

Los recintos de taula eran santuarios donde se realizaban sacrificios de animales, se depositaban figuras de ídolos y figuras mágicas.  La Menorca monumental permite aproximarse a estos lugares de culto. Por su buen estado de conservación y belleza deben visitarse las taulas de Trepucó (Maó), Torralba d’en Salord (Alaior); y en Ciutadella, Torretrencada y Torrellafuda.

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