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La semana que València no duerme

Por Jorge Fontestad

Las Fallas son un compendio de música y color, pólvora y ruido, arte y crítica, donde se celebra el cambio de estación, y se reducen a cenizas las miserias humanas representadas en los ninots, simbólico ritual que se escenifica en la cremà.

En la edad media, los carpinteros tenían la costumbre gremial de quemar los restos de todo el año en una hoguera, honrando a su patrón, San José. Festejaban la llegada de la primavera. A principios del siglo XVII, los vecinos se sumaron a esta tradición aportando trastos y ropa vieja; con ella "vestían" los candiles de los carpinteros, caricaturizando a vecinos, representando chismes o sucesos grotescos ocurridos en el barrio, en tono divertido y jocoso. Con los siglos, esta costumbre se fue afianzando, extendiendo la crítica al sector burgués y al clero, hasta que en el primer tercio del siglo XX las Fallas adquirieron la importancia de la que gozan actualmente.

Durante la semana fallera, del 14 al 19 de marzo, las calles valencianas se engalanan con luces y banderolas, las comisiones plantan sus monumentos –cerca de sus casales falleros, donde se reúnen día y noche–, y los niños se divierten tirando petardos a todas horas. Los actos falleros son numerosos: la mascletà en la Plaza del Ayuntamiento, la plantà de las fallas la noche del 15, la despertà con unos petardos sin mecha llamados tro de bac, la ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados, los castillos de fuegos artificiales, la recogida de premios a las mejores fallas, la cabalgata del fuego, y la cremà, último acto donde se queman los monumentos y que concluye la fiesta.

Entre tanto, las comisiones organizan en sus calles conciertos, charangas, concursos de paellas, cucañas, danzas populares, juegos infantiles, que se entrelazan a las comidas y cenas en los casales, donde lo último que se piensa es en irse a dormir. Las Fallas de València, han sido declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2016, reciben más de un millón de visitantes cada año, y numerosas guías del mundo las sitúan en los primeros puestos del ranking de fiestas de todo el planeta.

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