Las mejores películas para disfrutar de Baleares
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Las mejores películas para disfrutar de Baleares

Por Magda - MissCircunstancias


 

Desde pequeña sentí una gran curiosidad por conocer mundo, y descubrir el cine fue maravilloso, ya que me abría una ventana a un nuevo universo que me hacía soñar. El cine me mostraba una nueva forma de viajar, sencilla, rápida y sin necesidad de desplazarme.

 

Saciaba mi interés, me sorprendía y me mostraba otras realidades, otras culturas, otros mundos… me llevaba a lugares lejanos y también me mostraba lugares cercanos pudiéndome ver reconocida en cada fotograma. Desde América a Asia, pasando por Roma o Barcelona, la gran pantalla me hacía descubrir la vida en otros lugares y me mostraban historias personales que me nutrían el alma y me hacían feliz.


Recuerdo con especial cariño el primer día que vi aparecer en el cine las islas de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera, al primer instante me enamoré de ellas. No sabía que era, pero me sentía en sintonía con ese lugar, sus calas, sus casas, su luz, su encanto… desde ese momento empecé a buscar cada película rodada en Baleares para ir a verla. Me gustaba contemplar la belleza de sus localizaciones, me hacía sentir en paz, libre y conectada con mis raíces Mediterráneas.


Con el paso de los años continúo teniendo esta conexión especial con Baleares, he visitado innumerables veces las islas y continúo enamorada de ellas, también sigo yendo al cine cada vez que se rueda una película allí. Por ello quiero mostrarte algunas de mis películas favoritas rodadas en las Islas Baleares que no puedes dejar de ver. Además te darán a conocer localizaciones fabulosas y harán que te enamores de las islas un poco más si no lo estás ya.

 


Mis 10 películas favoritas rodadas en Baleares:

 

Pan de limón con semillas de amapola

Esta es una película muy gustosa, como su propio nombre indica. Este film dirigido por Benito Zambrano, está basado en la novela de Cristina Campos. Nos presenta la historia de dos hermanas muy diferentes, que tras años separadas se reencuentran para vender una panadería que han heredado de una misteriosa mujer que ambas creen no conocer.


La película se rodó íntegramente en Mallorca, mostrándonos una cara de la isla mucho más auténtica y rural. El pueblo donde transcurre la historia es Valldemossa, uno de mis pueblos favoritos de Mallorca y donde se refugiaba Chopin con su amante. Aquí encontramos la panadería de la herencia, que no es otra que el Forn Can Molinas, dónde se rodaron interiores y exteriores inspirados en este horno centenario famoso por su coca de patata.


Otras de las localizaciones donde se rodó el film fueron la Plaza central de Valldemossa, la capital de Mallorca, Palma, la Plaza del Tub, el aeropuerto, Campanet, la Sierra de Tramuntana o Sa Calobra.


No te pierdas esta película sobre la generosidad de la amistad femenina.

 

 

Lucía y el sexo

Esta película de luz sanadora, no es ni más ni menos que un cuento erótico con tintes oníricos, dirigido por Julio Medem y protagonizado por Paz Vega y Tristán Ulloa.


Dónde Lucía una joven camarera de Madrid decide marcharse a Formentera tras la misteriosa desaparición de su novio Lorenzo. La libertad que sentirá en la isla la llevarán a explorar los episodios más oscuros de su última relación como si de una novela se tratara.


En Formentera ocurren las secuencias más sensoriales y simbólicas de la película, reconocemos fácilmente la paradisiaca playa de Ses Illetes, una de las más icónicas de la isla, también Cala Saona, la Playa de Migjorn, el Faro de La Mola, el Faro de Babaria y la Cova Foradada que tiene un uso metafórico en la película como portal de tránsito emocional. Otros enclaves como La Sabina el puerto de entrada a la isla y el pequeño pueblo pesquero de Es Caló de San Agustí también aparecen en la cinta.

 

 
 

La isla bonita

Esta comedia ligera, fresca y espontánea, dirigida y protagonizada por Fernando Colomo nos cuenta la historia de Fer. Un publicista que tras separarse busca tranquilidad y alejarse del ritmo frenético de la ciudad. Para ello se marcha a Menorca invitado por su amigo Miguel Ángel. Pero la mujer de éste ha invitado a más familiares de los esperados, por lo que Fer deberá quedarse en casa de una atractiva escultora que vive en continua disputa con su hija.


En el tranquilo y auténtico pueblo de Es Mercadal es donde transcurre la mayor parte de la trama, mientras que en el pueblo de Es Fornells se rodaron los planos costeros. El Monte Toro, el punto más alto de la isla también queda reflejado en el film, así como las calas de Cala Pregonda, Cala Cavallería y Cala Mica dónde se viven los momentos de ocio que refuerzan la estética libre y veraniega del film.


Una película sencilla pero que hará que te enamores del sol, los chapuzones y la tramontana de la isla.

 


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Película rodada en 1969 por Barbet Schroeder. Narra la historia de un joven estudiante alemán que llega a Paris donde conoce a una joven americana de la que se enamora. La seguirá hasta Ibiza donde pronto descubrirá un mundo de fiesta y placeres sin límite. Estos excesos le llevarán a mundos oscuros y a consumir todo tipo de sustancias.


En el film encontramos la Ibiza de los años 60 mucho menos urbanizada que hoy en día. Entre las localizaciones más reconocibles del film destacan el Dalt Vila, sus calles, así como sus plazas y miradores, también la Marina de Ibiza, Punta Galera, Cala d’Hort y el Islote de Es Vedrà.


La película nos muestra el sexo y el hedonismo que se vivía en la época hippie en la isla. Está acompañada por una icónica banda sonora compuesta por Pink Floyd y se ha convertido en un clásico del cine contracultural.

 

 

Muerte bajo el sol

Esta adaptación de la novela de Agatha Christie es una oda a la belleza de Mallorca. El detective Hércules Peirot sigue la pista de un diamante falso llevándole a alojarse en un hotel donde coincide con una actriz llamada Arlena con un pasado tumultuoso a la que los huéspedes parecen odiar.


Protagonizada por Peter Ustinov, Jane Birkin y Maggie Smith la película se rodó en la Finca Raixa, el Hotel Formentor, Cala Deià, Cala d’en Monjo, Cala Blanca, Cala en Feliu, la isla de Sa Dragonera y la Sierra de Tramuntana. Si te gusta el cine clásico de misterio, este film no te lo puedes perder.

 


La Caja Novak

El mallorquín Daniel Monzón dirige este thriller psicológico en el que un escritor de ciencia ficción es invitado a la isla de Mallorca para dar una conferencia. Al poco de llegar suceden una serie de misteriosos suicidios y es cuando conoce a Silvia una joven turista que le ayudará a comprender.


La película recorre gran parte de la ciudad de Mallorca, apareciendo en sus planos edificios tan emblemáticos como la Catedral de Mallorca, el Palau de l’Almudaina, el Auditorio de Palma, el Casco antiguo de Palma o su Paseo marítimo. También se rodó en Valldemossa, Deià y la Sierra de Tramuntana.

 


Un atlas en las nubes

Basada en el libro de David Mitchel, dirigida por Tom Tykwer y los hermanos Wachowski y protagonizada por Halle Berry y Tom Hanks, nos presentan 6 diversas historias que se mezclan en diferentes líneas temporales. Y aunque son independientes, todas influyen unas en otras a lo largo de los siglos, en una mezcla de drama, acción, misterio y amor, demostrando que las acciones individuales pueden afectar a otros.


Aunque en la película no se especifica que algunos de los paisajes son rodados en Mallorca, éstos son fácilmente reconocibles, como Formentor, la Sierra de Tramuntana, el desfiladero de Torrent de Pareis, Sóller o los espectaculares acantilados de Cala Calobra.

 

 

Mallorca’s Song

Esta divertida comedia dramática nos narra la vida de Larry, Stanley Tucci, un pianista americano que vive en Mallorca y siente que no ha conseguido triunfar ni en lo personal ni en lo profesional. Así que un día, decide organizar un concierto a un compositor local fallecido con la esperanza de dar sentido a su existencia. Pero el proyecto se va complicando debido a los inesperados conflictos con otros habitantes de la comunidad.


El film te hará disfrutar de toda la belleza de poblaciones como Deià y Sóller y la Sierra de Tramuntana.

 


Formentera Lady

La película dirigida por Pau Durà y protagonizada por el gran José Sacristán se rodó íntegramente en Formentera. El film nos presenta una Formentera pausada y nostálgica, ligada al espíritu hippie; donde Samuel un músico que se gana la vida tocando el banjo en un bar, de pronto recibe la visita de su hija. Ésta le deja a su hijo a Samuel, para marcharse a Francia a trabajar.


Las localizaciones del film incluyen la Playa de Ses Illetes que nos da una de las imágenes más icónicas del film, Cala Saona, Cap de Babaria, La Mola o los alrededores de Sant Francesc Xavier.

 

 


Amnesia

Este drama ambientado en la Ibiza de los 90, narra la historia de Martha, una alemana que vive retirada en la isla desde hace décadas, marcada por un pasado vinculado al nazismo que se niega a recordar y perdonar. Hasta que un día, su tranquila vida cambia cuando conoce a Jo un joven que llega a Ibiza para abrirse camino como DJ de música electrónica.


Los paisajes de Ibiza muestran ambas caras de la isla, la más espiritual e introspectiva y la más nocturna y desenfrenada. Los entornos naturales más reconocidos son Cala d’Hort, Es Vedrà, el mítico club Amnesia Ibiza y la zona suroeste del campo ibicenco. La película evidencia la belleza de los atardeceres en la isla, así como de sus abruptos acantilados, sus casas tradicionales, sus preciosas calas y sus sinuosas carreteras.

 


Como gran apasionada del cine y de Baleares aquí te dejo mi selección favorita de películas rodadas en las islas, que espero disfrutes tanto como yo. Aunque hay muchos títulos más como El Verdugo de Berlanga, Mejor otro día, la francesa La chica de quince años, El Faro de Manuel Balaguer, Un invierno en Mallorca, Bearn o la sala de muñecas, El celo, Búsqueme a esa chica de Marisol o Los Europeos… ¡Toma asiento y disfruta de la belleza cautivadora de estas islas!

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Ibiza: mucho más que discotecas
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Ibiza: mucho más que discotecas

  Ibiza fue el destino turístico que mejor capeó la crisis del Covid en 2021, cuando las restricciones aún impedían la apertura de los clubs. Sus calas, gastronomía, mercadillos o la riqueza de su acervo cultural, distinguido como Patrimonio de la Humanidad, explican por qué mantuvo su auge en el peor momento.   Con 572 kilómetros cuadrados se puede acceder fácilmente a cualquier punto de la isla. Aun así, uno siempre se queda con ganas de pasar más días para seguir conociendo sus atractivos.   Día 1: 09:00 Desayuno en Santa Gertrudis. Es el corazón de la isla; uno de los pueblos más pintorescos y reconocidos por su oferta gastronómica. Por la noche, el centro peatonal está más que concurrido, pero también es el lugar ideal para un desayuno lejos de la vorágine del turismo. Dos buenas propuestas son el clásico Bar Costa, con sus bocadillos de pan con tomate y embutidos, o el cosmopolita Musset Café, con un brunch variado que incluye opciones veganas.   Santa Gertrudis 10:00 El puente del ‘fameliar’. En apenas 15 minutos en coche se llega a Santa Eulària des Riu, que recibe su nombre por contar con el único río de Balears. Ahora solo mantiene un canal de agua salobre en su tramo final, pero merece la pena por el paseo que parte del puente viejo, donde la leyenda dice que nace uno de los duendes de la mitología ibicenca, el fameliar.   11:00 La iglesia fortaleza. A pocos metros del puente se erige el Puig de Missa, una colina coronada por el mayor exponente de las iglesias fortificadas que, siglos atrás, servían de refugio ante los  ataques berberiscos.   El Puig de Missa, con el Mediterráneo al fondo 12:00 Snorkel en las playas del norte. El norte de la isla destaca por su costa abrupta, entrecortada por calas de arena y salpicada de islotes. Este paisaje las convierte en lugar privilegiado para disfrutar del snorkel. Un buen ejemplo se encuentra en la bahía de Xarraca, con la cala del mismo nombre, el rincón de S’illot des Renclí y Cala Xuclar. 15:00 Almuerzo junto al mar. En S’illot des Renclí se encuentra un buen restaurante para degustar el icónico bullit de peix, un guiso marino servido en dos vuelcos con arroz a banda, mientras que la recoleta Cala Xuclar alberga un pequeño chiringuito con pescado fresco.   El 'bullit', plato típico ibicenco 18:00 El pueblo de los mercadillos. Sant Carles fue el epicentro de los hippies y en sus cercanías se encuentran los dos mercadillos emblemáticos de la isla: Punta Arabí, abierto los miércoles, y Las Dalias, un punto de peregrinación todos los sábados y las noches de los lunes, martes y  domingo. 21:00 Para empezar la noche. Frente a la iglesia de Sant Carles, nos espera Ca n’Anneta, un bar donde se ha detenido el tiempo. Su fama se debe a las tapas populares, montaditos y, sobre todo, un famoso licor de hierbas artesanal. Día 2: 09:00 Desayuno frente a las murallas. El Croissant Show es famoso por sus desayunos de bollería francesa frente al Portal de ses Taules, la entrada principal a las murallas renacentistas de la capital de la isla.   09:30 Dalt Vila, Patrimonio de la humanidad. Dentro de la ciudadela, las visitas obligadas son la iglesia de Santo Domingo, la catedral y los siete baluartes. También merece la pena caminar sin rumbo por sus callejuelas y relajarse con un cocktail, un zumo fresco o una buena tapa en S’Escalinata. La escalera de piedra con sus pufs de colores constituye uno de los rincones más fotografiados de Dalt Vila.   S’Escalinata, en Dalt Vila, es una excelente opción para tapas y copas 11:30 El cementerio fenicio-púnico. Tras salir por el Portal Nou, llegamos a las puertas del Museo d’Es Puig des Molins, dedicado a la necrópolis fenicio-púnica más importante del Mediterráneo. La visita incluye un recorrido por los hipogeos, las galerías funerarias excavadas desde el siglo VII a.C. 13:00 Yacimientos arqueológicos. La ruta histórica se completa con dos yacimientos que merecen la pena por sus enclaves. El poblado fenicio de Sa Caleta, junto a una calita de pescadores, fue el primer núcleo urbano de la isla. A 15 minutos en coche, el asentamiento rural ses Païsses de Cala d’Hort abarca restos púnicos, romanos, bizantinos, y la casa payesa de Can Sorà. 15:00 Almuerzo frente a es Vedrà. El majestuoso islote de es Vedrà acapara toda la atención hasta Cala d’Hort. Se puede seguir disfrutando de sus vistas con los buenos arroces del Restaurante El Carmen y una tarde de playa. 20:00 Puesta de sol en la bahía de Portmany. La parte sur de la bahía gana terreno a la hora de  contemplar la puesta de sol gracias a lugares como el chiringuito Es Puetó, el chill out del Kumharas o el nuevo auditorio de Es Caló de s’Oli. 21:30 Cena en la capital gastronómica. Sant Antoni se afianzó como meca gastronómica tras obtener Es Tragón la primera de las dos estrellas Michelín que distinguen a los restaurantes de la isla. En el casco antiguo del pueblo destaca el histórico Es Rebost de Can Prats, el gran referente de la cocina autóctona tradicional.


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Mallorca: los secretos del bosque de Bellver
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Mallorca: los secretos del bosque de Bellver

  El bosque de Bellver se considera Parque Histórico Natural, y es de titularidad municipal desde 1931.   Ocupa una superficie de 126 hectáreas y es el espacio de dominio y uso público más extenso de Palma. Se encuentra a tan solo 3 kilómetros del centro de la ciudad y se puede acceder en transporte público.   Sa Pujada El camino original al Castillo de Bellver parte de la plaza Gomila. Por la calle de Bellver, entre modernas construcciones de los años 70 y bellos edificios modernistas de principios del siglo XX, llegamos al acceso principal y más antiguo del interior del bosque que viste la montaña conocida como El puig de la Mesquita (topónimo recogido en época medieval). Esta vía fue construida en 1859, sobre el viejo trazado original, con motivo de la visita de la reina Isabel II a Palma. La escalinata, larga y empinada, que tenemos justo enfrente es la que se conoce popularmente como Sa pujada y constituye un paseo muy concurrido por deportistas y visitantes.     Capilla de San Alonso Rodríguez Se encuentra a medio camino, entre el portal del bosque de Bellver y el castillo, a mano derecha de Sa pujada. La capilla de San Alonso Rodríguez fue construida entre 1883 y 1885 en el lugar donde, según una tradición local, la Virgen María se le apareció al santo portero de Monte Sión (conocida iglesia y convento de los jesuitas en el centro histórico de Palma desde el siglo XVI), hacia el año 1572, para secarle el sudor y aliviarle de un súbito malestar que a punto estuvo de acabar con su vida.       El Castillo de Bellver Concebido como residencia real, el Castillo de Bellver se halla situado sobre un montículo a 112,6 metros de altura sobre el nivel del mar, dominando la bahía y gran parte de la isla de Mallorca. Su construcción se inició en 1300 por orden de Jaime II, rey de Mallorca. Los trabajos de la mole duraron nueve años y los de ornamentación se terminaron más tardíamente.     Las Cuevas de Bellver Todo el material necesario para la construcción del castillo -miles de sillares de marés (arenisca)- se extrajo de unas canteras situadas en el interior mismo de la montaña, a unos 35 y 70 metros por debajo del patio de armas. Ocupan una superficie de 30.000 m2 y sus accesos se encuentran próximos a las instalaciones de la sección montada de la Policía Local de Palma (acceso a pie por la esplanada del aparcamiento superior). Durante la Guerra Civil (1936-1939) se habilitaron como almacén militar de combustible y munición. Actualmente no se pueden visitar porque no reúnen las condiciones de seguridad necesarias para grandes grupos de personas.       Un polvorín del siglo XVII Des de la esplanada de juegos infantiles podemos salir al barrio del Terreno -conocido así por haber sido edificado a mediados del siglo XIX sobre un terreno del Real Patrimonio del Estado- y regresar a la plaza Gomila por la calle Polvorín, topónimo que nos remite a la posible existencia de un almacén de munición en el siglo XVII (1686) en el interior del bosque de Bellver. Durante este breve recorrido podemos identificar las casas que ocuparon en tiempos pasados importantes escritores y artistas de la talla de Santiago Rusiñol, Gertrude Stein o el nobel español Camilo José Cela Trulock.    


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