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Melilla: Sabor a mil culturas
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Melilla: Sabor a mil culturas

Por Paqui Sánchez


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La interculturalidad es el mayor patrimonio de Melilla. Pero la convivencia entre personas de tan diversas culturas, ya sea por su religión u origen, no solo se palpa en las calles. También se ve reflejada en la mesa de los hogares y restaurantes melillenses, con una gastronomía tan variada como rica en su materia prima.

 

Melilla ha sido, tradicionalmente, lugar de paso de mucha gente. Cada cual traía sus costumbres y recetas, lo que ha contribuido a enriquecer durante siglos una gastronomía muy marcada por la interculturalidad. A nadie extraña en Melilla encontrar en la mesa especialidades árabes junto a platos más propios de la península. Una armonía gastronómica que evoca la convivencia de las comunidades cristiana, musulmana, judía e hindú, que conforman la sociedad.


En el menú melillense hay guisos que no son exclusivos de la ciudad, pero se asocian a ella. Es el caso del cuscús, la pastela de marisco o de pollo, o una buena harera, indispensable en la ruptura del ayuno en Ramadán. También el tallín, los pinchitos, el té con hierbabuena y los dulces típicos árabes, algunos habituales en desayunos y meriendas.

 



Aunque no son recetas exclusivas de Melilla, en esta ciudad se elaboran de forma distinta a la de las zonas más turísticas de Marruecos. La comida bereber que se prepara y sirve en este enclave español en el norte de África es algo diferente, marcada por la forma de cocinar del Rif, pero con el inconfundible toque exótico y especiado de este tipo de cocina. Estos son los platos que más se sirven en los restaurantes con carta de especialidades árabes, que son todo un reclamo para muchos de los que llegan a Melilla.


Pero la gastronomía melillense va mucho más allá de los platos bereberes. También abundan las preparaciones de pescado y marisco, ya sean en fritura, a la plancha o cocido, que es de lo más demandado en la ciudad.


Un amplio menú

La hostelería melillense ha sabido mantener una oferta gastronómica muy amplia, que va de los platos tradicionales (en restaurantes como Caracol Moderno, Posada de Paco Benítez, Restaurante Miguel Benítez, La Pérgola, La Muralla, Casa Juanito la Barca) a una cocina más de vanguardia (La Traviata, El Instinto, Gastrobar La Cala, Almoraima) pasando por mil y una tapas (Rincón de Casa Sadia, La Cervecería, Castelar, La Gaviota, Cinema) que, según los veteranos del gremio, fueron pioneras en España pese a la fama de otros lugares.

 

Melilla sigue siendo la gran desconocida también en gastronomía. Una cocina que triunfa por su gran variedad y calidad de la materia prima.

 

Cuscús
 

Plato típico: rape a la Rusadir por bandera

Melilla no tiene un plato típico que abandere su gastronomía. Esa carencia llevó a convocar un concurso, organizado por el Ayuntamiento en 1979 a petición de la Asociación de Amas de Casa, para elegir un plato oficial. El ganador fue la 'Cazuela de rape a la Rusadir', nombre que los fenicios dieron a la ciudad. Pero no ha calado. Ni en los fogones particulares ni en la restauración. Es difícil encontrarlo en algún restaurante, y casi imposible que un melillense de la calle sepa enumerar sus ingredientes o describir su aspecto, característico por el color rojo.

 

El plato tiene como base colas de rape y diversas verduras (pimiento rojo, tomates, ajo, ñora, guisantes) sofritas, trituradas y salpimentadas y especiadas con comino. Todo se cocina en cazuela de barro, con un fumet de rape, elaborado con los restos del pescado, zanahoria, puerro, apio, cebolla, laurel, pimienta y sal, según la receta facilitada por la Escuela de Hostelería de Melilla. El secreto está en no pasarse al cocinar el rape para que no pierda su jugo.

 

Costumbre: decanos del tapeo

«Melilla es un abanico abierto de tapas». Amaruch Hassan, dueño del restaurante Casa Sadia y expresidente de la Asociación de Hostelería de Melilla, sabe de qué habla. Lleva en el sector desde que tenía 13 años, hace más de medio siglo, y ya se servían tapas en una época en la que los foráneos decían no haber visto nunca aquellos pequeños platos incluidos en el precio de la consumición, igual que ahora. Por eso mantiene que la ciudad es pionera en la cultura del tapeo. Aquí se preparan «tapas de más categoría que en la península, con todo el respeto a otras ciudades», señala Amaruch mientras prepara pinchitos al carbón en su anafre, uno de los principales reclamos de su establecimiento, situado junto a la sinagoga principal, en pleno centro.

 

Pinchitos de todo tipo que se diferencian de los de otros sitios por el aliño y las especias. El perrito de corvina es el favorito de los jóvenes y de quienes quieren pescado sin complicarse con las espinas. La versión tapa admite salmonetes, boquerones, albóndigas y carne en salsa, caracoles, bravas con especias morunas, huevo con anchoa…

 

Tapa de caracoles de Casa Sadia

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Fanny Tur: «Baleària ya forma parte de la historia del transporte marítimo»
Historias del mar

Fanny Tur: «Baleària ya forma parte de la historia del transporte marítimo»

  Ibicenca, activista medioambiental, historiadora, directora del archivo histórico de Eivissa… Fanny Tur Riera desempeñó, entre otros cargos públicos, el de consellera de Cultura del Govern Balear entre 2017 y 2019. Desde esta perspectiva, su análisis con visión histórica cobra valor: «Baleària ya forma parte de la historia del transporte marítimo de las Balears y del Mediterráneo», afirma antes de reflexionar sobre lo que supuso la irrupción de la naviera, ya que «los monopolios nunca son buenos y diversificar la oferta siempre tiene que beneficiar al usuario». En clave cultural y de género, esta historiadora destaca de la naviera Baleària cuestiones como «la atención en y al catalán, o poner nombres de mujer a algunos barcos, mostrando que la historia también la escribimos las mujeres».   Desde la perspectiva ecologista, Tur Riera valora el compromiso de Baleària con la sostenibilidad partiendo de que «la actividad humana en general y el turismo y la gran movilidad en particular tienen unos efectos devastadores sobre el mar y el territorio». En este sentido, destaca, «todas las medidas que se pongan en práctica para minimizar los efectos de la masificación, como por ejemplo emplear energías renovables y colaborar con entidades ecologistas, ponen un grano  de arena en una lucha que hace tiempo es imprescindible para la misma supervivencia». Pero si algo destaca de la aportación de Baleària esta exconsellera de Cultura del Govern Balear es el papel desempeñado por la Fundación Baleària, que ha hecho que «la creación pueda viajar a nuevos escenarios y no se quede en el lugar de origen. Para enriquecerse y crecer, el arte y la creación se tienen que mover mientras conservan sus raíces bien fuertes». Y ello, subraya, en combinación con la gestión de espacios culturales «en diferentes lugares —lo que desde la Fundación Baleària llaman las Llonges de la Cultura—, facilitando así que puedan acoger actividades, encuentros, investigación, muestras colectivas y creadores de todo el país para que se puedan encontrar y enriquecerse mutuamente» porque, reflexiona, «el arte y la investigación son trabajo propio, pero también son puesta en común y conocimiento mutuo».   Creación cultural «En definitiva —asegura Fanny Tur— Baleària a través de su fundación ha hecho posible que la creación tenga movilidad, circule, se muestre en nuevos escenarios, porque así crece y encuentra nuevos paisajes… ha contribuido a la relación y el conocimiento mutuo entre creadores, facilitando que se encuentren, se conozcan y, en definitiva, que establezcanvínculos». En el caso de Balears, Fanny Tur considera que la de Baleària y de su fundación han sido una magnífica aportación favorecedora de la articulación social y cultural, además de subrayar la revitalización que ha supuesto la conexión, en todos los ámbitos, entre Dénia y Eivissa.


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De grumete a capitán. Vocabulario marítimo básico (I)
Historias del mar

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  ¿Dónde queda babor y estribor? ¿Cuál es la diferencia entre manga y eslora?   Seguro que has oído una y mil veces términos como estos pero todavía te siguen generando dudas cuando subes a bordo de un ferry. No te preocupes, hemos preparado un glosario básico de léxico marítimo para que alimentes tu vocabulario y disfrutes todavía más de tu experiencia de viaje. Deja atrás tus titubeos de grumete y presume de hablar con la propiedad de un capitán. ¿Empezamos?   Partes del ferry CASCO. El cuerpo del buque. La estructura ‘en neto’, sin máquinas, mástiles ni elementos accesorios para la navegación. CUBIERTA: Cada uno de los pisos de una embarcación. Forman la estructura que permiten un espacio habitable para la tripulación y el pasaje. Los barcos tienen varias cubiertas, tanto para la bodega -donde se ubica la carga y los vehículos- como para las zonas de pasajeros –con salones, áreas de butacas, restaurantes, etc.- siendo la principal la superior. QUILLA: Es la columna vertebral del barco. La pieza de hierro que va de popa a proa por la parte inferior del barco y en que se asienta toda su armazón.Constituye el principal refuerzo estructural de la embarcación, en el que se encastan los demás y sobre el que descargan su peso.    Corte transversal del ferri Martín i Soler de Baleària, donde se diferencia el casco, la quilla y las diferentes cubiertas   Volumen y dimensiones ESLORA: La longitud de la embarcación. O dicho de otra manera, la distancia de punta a punta de la estructura del buque. MANGA: La anchura (máxima) de un buque. PUNTAL. La altura de la bodega de la nave desde la quilla hasta el extremo de la cubierta superior. DESPLAZAMIENTO: El volumen de agua que desplaza la parte sumergida del barco. Es decir… el peso del barco. Ahora se entiende mejor ¿verdad?     Posición en el barco PROA y POPA. La proa es la parte delantera del barco. Tiene forma de cuña para que el buque pueda 'cortar el agua'. Por el contrario, la popa es la parte posterior de la estructura del buque. BABOR y ESTRIBOR. Por babor se considera el lado izquierdo de un buque, mirando desde atrás hacia delante, esto es de popa a proa. Estribor es la banda o lado derecho de un buque, mirando desde atrás hacia delante, esto es de popa a proa. OBRA VIVA y MUERTA. La viva es la parte del casco bajo el agua. Es decir, desde la quilla a la línea de flotación a máxima carga. La muerta, la parte del casco que sobresale del mar   Maniobras ARRIAR. Aflojar o soltar un cabo (las cuerdas de a bordo). También se utilizan los términos LASCAR (aflojar) y LARGAR (soltar). Una advertencia: a bordo de los barcos sólo hay una cuerda, la del cronómetro. Las demás se llaman CABOS (y en los barcos grandes ESTACHAS). VIRAR. Lo contrario de arriar, es decir COBRAR o recuperar un cabo o el ancla, cuando el buque se encuentra fondeado. Por cierto, la maniobra de virar es propia de buques de vela y no tanto de ferris. ATRACAR. Operación para ubicar el buque en el lugar previsto del muelle. Concluye en el momento en que la embarcación AMARRA (o ata firmemente) el último cabo al NORAY o bolardo del muelle. Por cierto, la maniobra contraria a ATRACAR ser llama DESATRACAR. Lógico ¿no? BARLOVENTEAR. Maniobrar aprovechando la fuerza viento (a favor o en contra) para que el impulso sea lo más favorable a la embarcación. Por ejemplo, en el caso de una operación de atraque. CAPEAR. Se trata de una maniobra de navegación con mal tiempo. Consiste en  tratar de mantener la proa al viento y con poca velocidad, para conseguir una trayectoria controlada y segura hasta que amaine el temporal. FONDEAR. Posicionar el buque en aguas establecidas para el anclaje. Y hasta aquí, por esta vez. Si quieres seguir aprendiendo sobre ferris y transporte marítimo, sigue navegando con el blog EntreOlas y no te pierdas nuestra próxima entrega de vocabulario. 


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