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Viajar con perro: las casitas de calma del 'Cecilia Payne'
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Viajar con perro: las casitas de calma del 'Cecilia Payne'

Por Marta Casanova


Si hay un destino que nos gusta especialmente para viajar con perro es Menorca, la isla de la naturaleza y la calma.

 

Y de calma va precisamente la cosa porque en esta ocasión navegamos con Baleària para probar las mejoras para mascotas que han introducido en el ferry rápido Cecilia Payne, que une Alcúdia con Ciutadella en una hora y media. El objetivo es que los animales viajen tranquilos y así los humanos podamos disfrutar de la travesía sin preocuparnos por cómo estarán.  Para ello, la iniciativa cuenta con la supervisión de la etóloga y especialista en psicología canina, Amparo Fortea.

 

La primera novedad que nos encontramos es que una parte de la cubierta está reservada para los perros y sus propietarios, separada por una puerta del resto del pasaje. En esa zona de uso exclusivo se encuentra un pequeño pipicán con césped artificial y un bolardo para que los perros puedan marcar y relajarse.  Para eso también flotan en el ambiente feromonas apaciguadoras, un tipo de hormonas sintéticas que se usan para tratar la ansiedad canina. Al detectarlas, los perros interpretan que están en un lugar seguro y no se estresan ¡que aquí la cosa va de viajar tranquilos!

 

La iniciativa cuenta con la supervisión de la etóloga y especialista en psicología canina, Amparo Fortea

 

Otra de las diferencias que más nos ha gustado es que no existe un horario específico de visitas, si no que podemos ir a ver al perro en cualquier momento de la travesía. Además, un miembro de la tripulación permanece con las mascotas todo el tiempo. En nuestro caso concreto coincidimos con el mismo chico tanto a la ida como a la vuelta al que se notaba que le encantaban los perros. Con decir que fue tan cariñoso con Lana que cuando llegamos a puerto se quería quedar con él.

 

Las casitas de calma

Lana en una de las 'casitas de calma' del 'Cecilia Payne'

 

Además de tener una cubierta exclusiva para que el paso de otros pasajeros no altere a los perros, del pipicán, las feromonas y el horario continuo de visitas, lo que en realidad da nombre al proyecto petfriendly son las 'casitas de calma'. Aunque conviven con las jaulas tradicionales este tipo de acomodación canina tiene una característica especial: el espacio de visión reducido que hace que el animal pueda controlar todo su campo visual y no esté en estado de alerta. También tienen un extra de comodidad para que nuestro mejor amigo no pase frío ni calor gracias a la ventilación y regulación de temperatura individual y al suelo de resina aislante. Y si tiene sed, hay bebederos y agua siempre disponibles en el recinto.

 

Al reservar el billete con Baleària debemos añadir el número de mascotas y el tamaño de la jaula. El perro embarcará siempre con correa y con la documentación en regla, presentando además su tarjeta de embarque a la tripulación.

 

Por ahora la iniciativa es una experiencia piloto exclusiva del fast ferry Cecilia Payne, aunque la naviera tiene un proyecto de mejora de la zona de mascotas en esta línea para toda su flota.

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El Marruecos más Mediterráneo
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Mallorca a pie y sobre ruedas
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Empezaremos al este de Manacor y, cuando lleguemos a Artà, habremos recorrido túneles y antiguas estaciones, y contemplado la Mallorca agrícola, montañas, bosques mediterráneos y, de lejos, la costa de s’Illot y Cala Millor. Una versión más asequible sería desde Son Carrió a Son Servera.   2: Cultura y la Serra de Tramuntana Valldemossa, Deià y Sóller La Cartuja de Valldemossa en la que se alojó Chopin y el patrimonio arquitectónico, especialmente el modernista, de Sóller merecen una visita a estos dos pueblos de la Serra. Esta ruta es para expertos, en bici de carretera. Desde Valldemossa nos dirigiremos al monasterio de Miramar, fundado por Ramon Llull, y a Son Marroig, por el Archiduque Luis Salvador de Austria. Paralelos a la costa llegaremos a Deià y desde allí descenderemos hasta el Valle de los naranjos de Sóller. Habremos hecho 36 km. 3: El techo de Mallorca, Lluc y los embalses de Cúber y el Gorg Blau El Puig Major desde Sóller Otra ruta para expertos, bastante dura, pero que tiene que estar en este top ten puesto que es el ascenso al pico más alto de la isla. Desde Sóller, ascendemos hasta el túnel de Monnaber, de unos 900 metros. A unos 2 km se encuentra la base militar a la que tendremos que pedir permiso para acceder al Puig Major: desde sus 1.445 m disfrutaremos de las mejores vistas de la isla. Luego, descenderemos hacia el Santuario de Lluc, otra parada obligada, pasando por los embalses de Cúber y el Gorg Blau. Desde el Coll de Sa Batalla, nos dirigiremos a Sóller por la MA-10.   Andar entre piedras milenarias 4: Playas y parques naturales desde la bici De Cala Egos a Es Trenc Esta excursión no circular con bici de carretera consta de unos 60 km. Veremos la costa de Santanyí y Campos, y algunas de las mejores playas de la isla. Comenzaremos en Cala Egos y desde allí iremos a Portopetro por el Camí des Barranc, donde pasaremos por la cara norte del Parque Natural de Mondragó. Proseguiremos paralelos por el torrent d’en Reieta hasta Santanyí. Cruzaremos este bonito núcleo poblacional hasta Es Llombards, Ses Salines y la Colònia de Sant Jordi. Allí podremos dejar la bici y si el tiempo lo permite andar un poco y darnos un chapuzón en el parque natural de Es Trenc-Salobrar o, al otro extremo, en Es Carbó. Playas todas ellas espectaculares. 5: Buenas vistas de la Serra y de la costa Planícia desde Esporles Esta ruta de 30 km la haremos en bici de montaña y es de dificultad moderada. Saldremos de uno de los pueblos más bonitos de la Serra, Esporles, y nos dirigiremos al Mirador de Mar por el antiguo camino que unía el municipio con el Port de Calonge. Las vistas son espectaculares. Regresaremos hacia la MA-10 para descender hacia Banyalbufar pero nos desviaremos antes hacia Planícia. Dependiendo de la energía y el tiempo, podemos recrearnos en alguno de los tres recorridos que se plantean dentro de esta finca pública. Emprendemos el camino de regreso: tras parar en el mirador de Es Verger, proseguimos hasta otro bonito pueblo, Banyalbufar, y de allí, a Esporles. 6: Necrópolis fenicia a pie de playa Son Real La excursión por la finca pública de Son Real, en el municipio de Santa Margalida, está especialmente indicada para familias. Porque son sólo unos 2 km, sin altibajos, y por los atractivos que ofrece a los pequeños. Hay cuatro itinerarios posibles pero hay que hacer sobre todo el que llega hasta la impresionante necrópolis de Punta des Fenicis, con sepulturas desde la Edad del Hierro hasta época romana y, ya que estamos, darse un chapuzón en la playa que hay junto a ésta.   Mar y montaña en Sóller   7: Senderismo y cicloturismo familiar S’Albufera El Parque Natural de s’Albufera de Mallorca, al norte de la isla, es un lugar idóneo para ir con la familia. Hay cuatro recorridos y se pueden hacer a pieo en bici: Sa Roca, Es Colombars, Es Cibollars y Es Camí d’Enmig-Ses Puntes. El más largo, de unas tres horas, es este último pero todos permiten contemplar la riqueza de fauna, sobre todo ornitológica, del parque.   8: Uno de los horizontes más retratados de Mallorca El Torrent de Pareis Hay varias rutas, algunas incluso para alpinistas, para llegar hasta la espectacular desembocadura de este torrente, una de las playas más fotogénicas de Mallorca. La más típica es el descenso del barranco desde s’Entreforc (donde desemboca el embalse del Gorg Blau): dura unas 6 horas, comprende 5 km y requiere experiencia o un buen guía. La versión más sencilla, para hacer con la familia, es el camino que empieza en la playa de Sa Calobra.   9: Lugar de contemplación de Ramon Llull Santuario de Cura Si Ramon Llull lo eligió como lugar de retiro espiritual debió de ser por algo. Proponemos un recorrido que empezaría en el pueblo de Randa, para luego subir hasta el santuario de Cura, donde el beato mallorquín se retiró en el siglo XIII y fundó su escuela. En esta excursión, además de disfrutar de unas impresionantes vistas, visitaremos la ermita de Sant Honorat y el Santuario de Nostra Senyora de Gràcia. En la parte final, en el Camí de Bon Pastor, veremos algunas de las galerías que se usaron como polvorines durante la Guerra Civil. La única dificultad la encontraremos en el acceso al Puig de Son Reus. 10: Refugio de los trapenses durante la Revolución Francesa La Trapa Hay varios caminos para llegar a La Trapa, un monasterio fundado en 1810 por monjes trapenses franceses que, veinte años después de la Toma de la Bastilla, decidieron huir del país. Abandonada a los pocos años, la finca fue adquirida en 1980 por el gupo ecologista GOB para impedir su urbanización. De todas las opciones, la ruta más frecuentada para llegar a La Trapa comienza en el cementerio de s’Arracó. Otra, desde Sant Elm, bordea la costa. Finalmente, una tercera pasa por el Coll de Sa Gramola y supone una buena opción si las rocas están mojadas. En todas ellas tendremos vistas privilegiadas del islote de Sa Dragonera.   Los caballos acompañan a los cicloturistas


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