Tarifa a tu aire
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Tarifa a tu aire

Por Julio Fernández


 

Lo tiene todo. Cultura milenaria. Gastronomía con sabor a mar. Duende andaluz. Espacios naturales protegidos. Playas vírgenes. Y vientos que hacen las delicias de los amantes del surf y kitesurf. ¡Pura vida!

 

Por sus tierras pasaron fenicios, griegos, cartagineses, romanos y musulmanes. A todos ellos les cautivó este enclave finisterre, considerado en su tiempo el último rincón del mundo conocido. Hoy, la ciudad más meridional de Europa embruja a surfistas y visitantes. En este reportaje descubrirás por qué.

 

 

Castillo de Guzmán el Bueno
 

 

Día 1:
09:00

Un viaje en el tiempo.
Para conocer la esencia de Tarifa, lo primero es perderse, sin prisas, en su casco antiguo. La Puerta de Jerez (siglo XIII), en la avenida de Andalucía, es el acceso principal y la única puerta que queda en pie de las cuatro que tuvo el antiguo recinto amurallado. Tras cruzarla, te espera un trazado de calles estrechas y adoquinadas, fachadas encaladas y balcones adornados con geranios y petunias que llenan de color este pequeño enjambre urbano de origen musulmán.
Intramuros encontrarás tres monumentos, cercanos entre sí, que reflejan el mestizaje  arquitectónico y cultural de la ciudad. Se trata de la iglesia de San Mateo, de imponente fachada barroca, construida sobre una antigua mezquita; la iglesia de San Francisco de Asís, con su mezcla de estilos barroco y neoclásico; y la de Santa María, también edificada sobre los restos de una antigua mezquita.


12:00
Visita el castillo de Guzmán el Bueno. Desde el casco antiguo, dirígete a la calle Guzmán el Bueno, junto a la entrada del puerto. Allí se alza esta alcazaba califal erigida en el siglo X por orden de Abderramán III de Córdoba. Durante la visita al castillo, podrás recorrer su torre octogonal (con vistas al estrecho de Gibraltar y la costa marroquí), explorar el recinto amurallado y profundizar en su historia visitando el museo. Testigo de grandes episodios históricos, esta fortaleza se convirtió
en el último bastión cristiano ante el avance musulmán. Uno de los capítulos más célebres tuvo lugar en 1294, cuando el alcaide Alonso Guzmán el Bueno, de quien toma su nombre actual, resistió en su interior el asedio a la ciudad.

 

 

El chiringuito Tarifa Lounge Beach, con el castillo de Santa Catalina al fondo
 


14:00
Almuerzo con sabor local.
Es momentode recargar energías con lo mejor de la gastronomía local. Sin dejar el casco histórico, algunas recomendaciones que satisfacen a todos los paladares: en Raizes (calle Mariano Vinuesa, 9, próximo al puerto), el atún con tortillitas de camarones es un acierto seguro. Y en El Lola (a dos pasos de la muralla), además de sus especialidades de atún rojo de almadraba (certificado) y carne de retinta, la estrella es la hamburguesita Échale guindas, una mezcla exquisita de carrillera y presa ibérica, que fue ganadora del Premio Sabor en la XI Ruta del Ibérico de Tarifa 2024.

 

16:00
Tarde de surf y playa.
Los vientos de levante y poniente convierten las playas de Tarifa en el sueño de cualquier amante de las olas: surf, kitesurf, windsurf, wingfoil... Con una media de 165 días de levante al año, las condiciones son ideales. Los mejores arenales: la playa de Los Lances, con acceso directo desde la ciudad, y Valdevaqueros, una prolongación de la anterior y con un ambiente 100% surfero.


20:00
Atardeceres 'chill'.
Para acabar el día, nada como disfrutar de un chiringuito junto al mar. En la playa de Los Lances, el Waikiki Beach Club Bar te transporta a Hawái con su música en vivo y sus deliciosos cócteles. Si quieres un ambiente más exclusivo, Carbones 13, 'el chiringuito de los famosos', ofrece un entorno más sofisticado. Y si lo que buscas es un atardecer a la sombra
del castillo de Santa Catalina, tu opción es el Tarifa Lounge Beach. No lejos de ahí, en Valdevaqueros te esperan los icónicos Volare, Tangana y Tumbao. Este último, aseguran, es uno de los más fotografiados en Instagram. Y para un extra de autenticidad, anota en tu navegador Sunset y Sirocco, en la playa de Bolonia. En cualquiera de estos chiringuitos podrás contemplar los atardeceres infinitos que ofrece esta parte de la Costa de la Luz.

 

 

Día 2:
12:00

Avistamiento de cetáceos. No puedes irte de Tarifa sin vivir la experiencia de observar, en su hábitat natural, a delfines, calderones, rorcuales y ballenas en el Estrecho. Estas excursiones duran unas dos horas y se pueden contratar en las agencias próximas al puerto.

 

 

Calderones, en aguas del Estrecho
 


14:00
Descubriendo Bolonia.
En apenas 20 minutos en coche desde Tarifa (N-340) se llega a Bolonia. Tu siguiente destino. Allí podrás disfrutar de su arenal y espectacular duna de 30 metros de altura y 200 de ancho, visitar el Complejo arqueológico romano de Baelo Claudia y recorrer la ruta del faro de Camarinal.


14:30
Visita Baelo Claudia. Está a pie de playa y fue uno de los centros comerciales romanos más  destacados en el siglo II a. C. Allí producían salazones y garum, la salsa de pescado sustituta de la sal que no faltaba en los platos de la Roma patricia. Hoy puedes visitar el complejo arqueológico –entrada gratuita– del que se conserva el teatro, el foro o plaza central, los templos, el palacio de justicia, las termas y las factorías de garum. ¡Merece la pena!

 

 

Vista panorámica de Baelo Claudio
 

 

16:00
Camarinal, un faro con vistas.
En tu visita a Bolonia, reserva tiempo para descubrir el faro de Camarinal, un rincón único del Parque Natural del Estrecho. El recorrido hasta este mirador te permitirá conocer la riqueza paisajística de la costa gaditana y coronar la caminata con unas vistas espectaculares del Atlántico, el estrecho de Gibraltar y la costa de Marruecos.


Te proponemos dos vías para llegar al faro: la ruta oficial, más accesible y corta, y una alternativa 'fuera de ruta', si te va la marcha. Para la primera, coge la carretera comarcal CA-8202 que sale del pueblo. A unos tres kilómetros encontrarás el sendero señalizado. Ahí comienza la ruta: 1,5 kms de pinos y matorrales con final en el faro. La segunda opción, nuestro 'fuera de ruta', cubre ocho  kilómetros (ida y vuelta) y empieza en el aparcamiento de El Lentiscal, en la playa de Bolonia.
Desde allí, camina 1,5 kms por la playa hasta la duna y asciende hasta su mitad. Encontrarás dos aberturas naturales que conducen a un bosque de lentiscos, sabinas y pinos. Sigue el sendero señalizado con marcas amarillas, que atraviesa el bosque, hasta conectar con la CA-8202, donde comienza la ruta oficial hacia el faro ya comentada, tu segunda etapa y final de viaje.

 

 

Faro de Camarinal
 

 

Destino Baleària: conexión Tarifa - Tánger

Baleària opera ya la ruta Tarifa-Tánger Ville (Marruecos), conectando ambos destinos separados por apenas 14 kilómetros de mar. Una oportunidad para conocer la vibrante Tánger que late en su medina, zoco, cafés, además de descubrir su rica gastronomía de sabores exóticos y el legado literario e histórico de la ciudad.

 

 

Fast ferry Avemar Dos
 

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Ibiza: much more than nightclubs
Guías de viajes

Ibiza: much more than nightclubs

  Ibiza was the tourist destination that weathered the Covid crisis best in 2021, when restrictions were still preventing clubs from opening. Its coves, food, markets and rich cultural heritage, recognised as a World Heritage Site, help explain why the island remained so popular even at the worst point of the crisis.   At 572 square kilometres, every part of the island is easy to reach. Even so, you always leave wishing you had a few more days to continue discovering everything it has to offer.   Day 1: 09:00 Breakfast in Santa Gertrudis. This is the heart of the island, one of its most picturesque villages and a place renowned for its food scene. The pedestrianised centre is packed at night, but in the morning it is also the perfect place for breakfast away from the tourist rush. Two good choices are the classic Bar Costa, with sandwiches made with tomato bread and cured meats, or the cosmopolitan Musset Café, with a varied brunch including vegan options.   Santa Gertrudis 10:00 The “fameliar” bridge. In just 15 minutes by car you reach Santa Eulària des Riu, which takes its name from having the only river in the Balearic Islands. Today, only a channel of brackish water remains in its final stretch, but the walk from the old bridge is well worth doing. Legend says one of the little creatures of Ibizan mythology is born here: the fameliar.   11:00 The fortified church. A few metres from the bridge stands Puig de Missa, a hill crowned by the finest example of the fortified churches that centuries ago offered shelter from Barbary raids.   Puig de Missa, with the Mediterranean in the background 12:00 Snorkelling on the northern beaches. The north of the island is known for its rugged coast, broken up by sandy coves and dotted with small islets. This landscape makes it an ideal place for snorkelling. One good example is found in bahía de Xarraca, with the cove of the same name, the corner of S’illot des Renclí and Cala Xuclar. 15:00 Lunch by the sea. At S’illot des Renclí there is a good restaurant for trying the iconic bullit de peix, a fish stew served in two courses with arroz a banda, while secluded Cala Xuclar has a small beach bar serving fresh fish.   “Bullit”, a typical Ibizan dish 18:00 The village of the markets. Sant Carles was the epicentre of the hippies and nearby are the island’s two emblematic markets: Punta Arabí, open on Wednesdays, and Las Dalias, a place of pilgrimage every Saturday and on Monday, Tuesday and Sunday evenings. 21:00 Starting the evening. Opposite Sant Carles church is Ca n’Anneta, a bar where time seems to have stood still. Its reputation comes from its popular tapas, montaditos and, above all, a famous homemade herbal liqueur. Day 2: 09:00 Breakfast facing the city walls. The Croissant Show is famous for French-pastry breakfasts opposite Portal de ses Taules, the main entrance through the Renaissance walls of the island’s capital.   09:30 Dalt Vila, a World Heritage Site. Inside the citadel, the essential sights include Santo Domingo Church, the cathedral and the seven bastions. It is also worth wandering aimlessly through the narrow streets and relaxing with a cocktail, fresh juice or a good tapa at S’Escalinata. Its stone staircase and colourful beanbags make it one of the most photographed corners of Dalt Vila.   S’Escalinata in Dalt Vila is an excellent choice for tapas and drinks 11:30 The Phoenician-Punic cemetery. After leaving through Portal Nou, you reach the entrance to the Museo d’Es Puig des Molins, dedicated to the most important Phoenician-Punic necropolis in the Mediterranean. The visit includes the hypogea, underground burial galleries excavated from the 7th century BC onwards. 13:00 Archaeological sites. The historical route is completed by two sites whose locations alone make them worth visiting. The Phoenician settlement of Sa Caleta, beside a small fishing cove, was the island’s first urban centre. Fifteen minutes away by car, the rural settlement of ses Païsses de Cala d’Hort contains Punic, Roman and Byzantine remains as well as the traditional farmhouse of Can Sorà. 15:00 Lunch facing es Vedrà. The majestic islet of es Vedrà dominates the view all the way to Cala d’Hort. You can keep enjoying it over excellent rice dishes at Restaurante El Carmen followed by an afternoon on the beach. 20:00 Sunset in Portmany Bay. The southern side of the bay has become increasingly popular for sunset views thanks to places such as the Es Puetó beach bar, the chill-out area at Kumharas and the new auditorium at Es Caló de s’Oli. 21:30 Dinner in the gastronomic capital. Sant Antoni cemented its reputation as a culinary hotspot after Es Tragón earned the first of the island’s two Michelin stars. In the old town, historic Es Rebost de Can Pratsremains one of the leading references for traditional local cuisine.


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Mallorca: los secretos del bosque de Bellver
Guías de viajes

Mallorca: los secretos del bosque de Bellver

  El bosque de Bellver se considera Parque Histórico Natural, y es de titularidad municipal desde 1931.   Ocupa una superficie de 126 hectáreas y es el espacio de dominio y uso público más extenso de Palma. Se encuentra a tan solo 3 kilómetros del centro de la ciudad y se puede acceder en transporte público.   Sa Pujada El camino original al Castillo de Bellver parte de la plaza Gomila. Por la calle de Bellver, entre modernas construcciones de los años 70 y bellos edificios modernistas de principios del siglo XX, llegamos al acceso principal y más antiguo del interior del bosque que viste la montaña conocida como El puig de la Mesquita (topónimo recogido en época medieval). Esta vía fue construida en 1859, sobre el viejo trazado original, con motivo de la visita de la reina Isabel II a Palma. La escalinata, larga y empinada, que tenemos justo enfrente es la que se conoce popularmente como Sa pujada y constituye un paseo muy concurrido por deportistas y visitantes.     Capilla de San Alonso Rodríguez Se encuentra a medio camino, entre el portal del bosque de Bellver y el castillo, a mano derecha de Sa pujada. La capilla de San Alonso Rodríguez fue construida entre 1883 y 1885 en el lugar donde, según una tradición local, la Virgen María se le apareció al santo portero de Monte Sión (conocida iglesia y convento de los jesuitas en el centro histórico de Palma desde el siglo XVI), hacia el año 1572, para secarle el sudor y aliviarle de un súbito malestar que a punto estuvo de acabar con su vida.       El Castillo de Bellver Concebido como residencia real, el Castillo de Bellver se halla situado sobre un montículo a 112,6 metros de altura sobre el nivel del mar, dominando la bahía y gran parte de la isla de Mallorca. Su construcción se inició en 1300 por orden de Jaime II, rey de Mallorca. Los trabajos de la mole duraron nueve años y los de ornamentación se terminaron más tardíamente.     Las Cuevas de Bellver Todo el material necesario para la construcción del castillo -miles de sillares de marés (arenisca)- se extrajo de unas canteras situadas en el interior mismo de la montaña, a unos 35 y 70 metros por debajo del patio de armas. Ocupan una superficie de 30.000 m2 y sus accesos se encuentran próximos a las instalaciones de la sección montada de la Policía Local de Palma (acceso a pie por la esplanada del aparcamiento superior). Durante la Guerra Civil (1936-1939) se habilitaron como almacén militar de combustible y munición. Actualmente no se pueden visitar porque no reúnen las condiciones de seguridad necesarias para grandes grupos de personas.       Un polvorín del siglo XVII Des de la esplanada de juegos infantiles podemos salir al barrio del Terreno -conocido así por haber sido edificado a mediados del siglo XIX sobre un terreno del Real Patrimonio del Estado- y regresar a la plaza Gomila por la calle Polvorín, topónimo que nos remite a la posible existencia de un almacén de munición en el siglo XVII (1686) en el interior del bosque de Bellver. Durante este breve recorrido podemos identificar las casas que ocuparon en tiempos pasados importantes escritores y artistas de la talla de Santiago Rusiñol, Gertrude Stein o el nobel español Camilo José Cela Trulock.    


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